Municipio fronterizo

Santo Tomás del Nance, con sus casas de adobe y sus calles empedradas, da la bienvenida a los visitantes

HOY / Chinandega

 

Santo Tomás del Nance, es uno de los denominados Cuatro Pueblos Santos de Chinandega y uno de los 13 municipios de este departamento. Colinda a escasos metros al oeste con Honduras.

 

A este municipio lo divide el río El Guasaule que desde el huracán Mitch, en octubre de 1998, empezó a perder su caudal, causado en parte por el brutal despale.

 

Este poblado pintoresco con calles adoquinadas y empedradas, tiene un clima tropical de sabana con una marcada estación seca.

 

Limita al norte y este con el municipio de San Juan de Cinco Pinos, al sur con el municipio de Somotillo y al oeste con territorio hondureño.

 

En el área rural cuenta con 9 comarcas y a nivel urbano con cinco barrios. Se cultiva maíz y ajonjolí, pero es eminentemente ganadero.

 

La fiesta patronal es en honor a la Santa Cruz, en el mes de mayo, aunque su pequeño y vistoso templo parroquial es a Santo Tomás, al que se le hacen mejoras y amplitud en los costados.

 

¿Nancite? solo el nombre

Es una región que se destacó por la siembra de caña y sus maravillosos trapiches, con sus casas de adobe y tejas, calles empedradas y habitantes con excelentes y sanas costumbres.

 

Igual como concurre en todo el país, al título de Nance, solo le quedó el nombre. El Nance o Nancite es por aquella frutita unas veces ácida, otras dulcete, propio para consumirlo crudo o en refrescos, pero que casi todos los árboles de esa especie fueron talados por la brutalidad con que actúan los depredadores.

 

Pozas

 

Tras el paso del huracán Mitch y la destrucción del bosque pasaron a la historia las pozas con las que se refrescaban los lugareños.

 

Con el caudaloso río El Guasaule daba lugar a la elegante poza de El Playón, de la comarca Vado Ancho Arriba, donde se podía pescar con anzuelo y capturar camarones.

 

Igual con la destrucción de árboles casi desaparecen las pozas de El Sebadero, El Sebadito, El Almendro, El Chorro, La Redonda, La Perra, llamada así porque ahí abundaba la nutria, el perrito de agua.

 

Frente al poblado destaca el cerro La Zopilota, en territorio catracho. Los ancianos tratan de conservar aunque sea un arbolito de nancite e indican que en el cerro El Sur todavía se ven algunos arbolitos de la rica fruta amarilla.

 

Se cuenta que en 1915 ingresaron hondureños que poblaron el sector en su mayoría al divisar las tierras fértiles y la paz que brindaba el lugar.

 

 

En Santo Tomás del Nance hay artesanos del barro que elaboran tinajas, comales, alcancías y botijas por encargos. Desde la Alcaldía se les brinda apoyo. Una de las familias con mayor tradición en la zona la constituyen Los Carrascos, ancianos que añoran las sanas costumbres de antaño. Los jóvenes nicas suelen contraer matrimonio con las hondureñas y viceversa además hay intenso comercio entre estos territorios y corren ambas monedas; el córdoba y el lempira.

 

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