La Peña de la Cruz

La ciudad de Jinotega vista en toda su belleza desde la cumbre de un cerro

HOY / JINOTEGA

 

Quien quiera recorrer “La Ciudad de las Brumas”, tiene que dar una vuelta a La Peña de la Cruz, símbolo del municipio de Jinotega y orgullo de los habitantes, quienes han apreciado las leyendas en torno a este lugar.

 

Para llegar a la Peña de la Cruz es necesario ir vestido con ropa deportiva como gorras, buzos, zapatos deportivos y agua o bebidas hidratantes. De igual manera llevar una cámara en mano para poder fotografiar los paisajes que se van descubriendo cuando se suben los 1,200 escalones para completar una distancia de 950 metros de altura desde las faldas del cerro hasta la icónica Cruz.

 

El vigilante Álvaro Herrera comentó que el recorrido para llegar a la peña está resguardado por varios compañeros quienes hacen cambios de turno en la mañana y en la noche, y se pueden encontrar al inicio, centro y final de los escalones hasta llegar al quiosco al lado de la cruz.

 

A pesar que la Peña de la Cruz es un lugar abierto, los horarios más seguros para recorrerla son desde las 5:30 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, cuando los vigilantes hacen cambio de turno con los de la noche.

 

Este quiosco fue construido recientemente con el objetivo de resguardar del clima y el sol a los visitantes, quienes pueden llevar comida para hacer un picnic o tomar el aire más fresco de la ciudad cerca de la imponente Cruz.

 

Al llegar a la cima del cerro se puede obtener una vista completa de “La Ciudad de las Brumas” desde el norte, sur y este y se aprecia el Lago de Apanás en la vista oeste.

 

La cima tiene vientos refrescantes y fuertes, pero se puede pasar una tarde recorriendo los alrededores y esperar a ver uno de los mejores atardeceres de la ciudad.

 

Gran experiencia

 

La peña es recorrida diariamente por turistas y deportistas así como aficionados o grupos de jinoteganos que necesitan descansar del ajetreo de la ciudad.

 

Juliane Brocks, una de las muchas turistas que suben a disfrutar de la vista expresó que la tonificación que sentía era como si hubiera ejercitado por tres horas en un gimnasio, siendo una experiencia agradable de disfrutar con su grupo de amigos, a los cuales acompañaban policías turísticos, quienes pueden ser contactados en las oficinas de Intur.

 

El místico cerro fue donde vivió el chamán y curandero Nando Gadea quien según vigilantes del cerro lo buscaban cientos de personas diariamente a pesar que el camino a La Peña no tenía gradas y era difícil no perderse.

 

Entre las historias en torno al cerro de la Cruz el historiador Lautaro Ruiz explica que una de las bulas papales del papa Clemente XVII en el año 1600 ordenó que en los lugares más álgidos como cerros, cimas y riscos se colocaran cruces como símbolo de dominación de la Iglesia y de los reyes españoles.

 

Lautaro Ruiz comentó que fue fray Antonio Margil quien en el año 1715 colocó la Cruz en el cerro, que anteriormente era un santuario de indígenas que practicaban rituales religiosos a Tlaloc y a Quetzalcóatl. Ruiz añade que hasta la fecha se han puesto aproximadamente cinco cruces siendo las primeras de madera y la última de hierro que es la que culmina la peña.

 

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