La tragedia de “La Negra”

La muerte la alcanzó trabajando

femicidio
El día de la tragedia, una hermana de Jessica reconoció el cadáver en el Gancho de Caminos.

 

HOY/ Primera entrega

 

A esta familia la suerte se les manifiesta a través de sueños.

Luego con sus habilidades e interpretaciones, que han adquirido con años de práctica, se encargan de buscar la suerte en la calle y en las pulperías.

En la calle porque mediante el trabajo duro y honrado han logrado salir adelante.

Y en las pulperías, porque eventualmente destinan parte de sus ingresos para arriesgarse en los sorteos diarios de lotería.

En la aplicación de ambos métodos, a la familia Conner, del barrio Rubén Darío de Managua, les ha ido bien.

Aunque no siempre la fortuna les sonríe. En noviembre del año pasado la tragedia llegó hasta sus hogares y no hubo sueño alguno que les advirtiera del peligro que corría un miembro de su familia.

Ese fatídico día, un dos de noviembre al mediodía, mientras todos se ganaban la vida vendiendo, escucharon una noticia de última hora en una radio local. Según la información, un desconocido mientras discutía con una mujer la asesinó de varias cuchilladas. Como en el país los femicidios ocurren con frecuencia, los Conner no se sorprendieron con la información.

Pero todo cambió cuando el locutor dijo que el hecho había ocurrido en el Gancho de Caminos del mercado Oriental y que la hoy occisa era conocida entre los vendedores ambulantes como “La Negra”.

Al escuchar el sobrenombre, la matriarca de los Conner, Ana María, que en ese momento vendía güirilas en la Catedral de Managua, tuvo un mal presentimiento; se imaginó que la mujer asesinada era su hija de 27 años: Jessica Emelina Conner Reyes.

Como estaba con aquella angustia, le pidió a una conocida que le buscara a su hija en el Gancho de Caminos.

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Esta era Jessica Emelina Conner (con una hija), quien fue asesinada el 2 de noviembre de 2014.

Tras esperar noticias por varios minutos, recibió la llamada que marcó un antes y después en su vida. Era su hija la que yacía muerta al pie de la ruta 195.

 

EL DURO COMIENZO

Ahora su tiempo lo divide entre su negocio y la crianza de sus nietos, los hijos de Jessica Emelina.

“Yo los tengo (nietos), ahí están y se encuentran bien. Lo que sucede es que ellos se han estado más tiempo conmigo que con su mamá (occisa). Cuando estaba viva, ella se iba a vender a los departamentos, así que me los dejaba, por eso es que ya están acostumbrados a estar conmigo”, explicó doña Ana María.

Agregó que pese a la ausencia de su madre, los niños poco preguntan sobre ella y quizás obedece a que en el fondo, a pesar de su corta edad, saben lo que le ocurrió.

“No preguntan porque no se les toca el tema. Pero los más grandes ya saben, por el ejemplo el que tiene 13 y la niña de 7”, indicó.

Jessica Emelina en total tuvo cuatro hijos. Los otros dos son unas niñas de 12 y 9 años.

 

DE LAS VENTAS

Precisó que a pesar de que los nietos tienen sus padres, solo uno se ha acercado a ayudarla en la crianza.

Para el resto, ella “junto con Dios” se encargan, y los ingresos para la manutención se obtienen de lo que vende en las inmediaciones de la Catedral.

“Los padres de los niños no ayudan, excepto uno que sí le da todo a su hija. Prácticamente se ha convertido en padre y madre a la vez. Si la niña se enferma, él la lleva a la clínica. Para el resto, Dios nos ayuda con la venta, pero estamos viendo si obtenemos con la Alcaldía algún tramo para vender en un punto fijo y diario”, precisó Conner .

 

 

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