Marcadas por leyendas

Peñas "del Tigre" y "del Estudiante" lugares para visitar en Poneloya

HOY / LEÓN

 

Una es de los tiempos de la colonia española, otra de los años 30 en leyendas que dieron origen a sus nombres. Se trata de dos peñas que son impactadas por las aguas del mar en las costas de Poneloya.

La primera leyenda que dio origen a bautizar a una de las peñas como “del Tigre” surgió en tiempos de la colonia, según nos detalla el doctor e historiador Manuel Noguera, quien retoma lo escrito por Gustavo A. Prado en su libro “Leyendas coloniales”.

Señala Noguera que el gobernador Tomás Duque de Estrada tenía una hija a quien le quería imponer que se casara con un sujeto que él había escogido, pero la joven no cumplió la orden de su padre y se fugó con el hombre que ella quería.

Es así —agrega el historiador leonés— que la hija del gobernador huyó con su novio en dirección al mar, cuando lo que hoy es Poneloya era bosques y playa, yéndose a refugiar a una peña donde fueron devorados por un tigre.

Cuando los soldados enviados en su persecución por el gobernador encontraron a la joven y a su amado, solo hallaron los cadáveres, porque habían sido devorados por un tigre.

Así la gente comenzó a relacionar a la peña con el animal que mató a la pareja y con el paso del tiempo se quedó como la “Peña del Tigre”, puntualiza Noguera.

 

PRIMEROS VERANEANTES

 

El historiador leonés refiere que para los años del gobernador Duque de Estrada, a los alrededores de la peña “del Tigre” comenzaron a llegar los primeros veraneantes que como alimento llevaban tamales y queso, los que para ser calentados decían la frase “poné la olla” que dio origen al nombre de lugar, Poneloya.

“Hasta pianos llevaba en carretas la oligarquía de ese entonces, menciona Noguera, quien dijo que para llegar a ese punto, los visitantes pagaban peaje a los indígenas de Sutiaba”, indica Noguera.

Y así poco a poco se fue poblando lo que hoy es conocido como Poneloya, uno de los lugares más visitados en la época veraniega por turistas locales y extranjeros.

 

POR DORMIRSE

Corrían los años 30, indica Noguera, cuando a Poneloya llegaban turistas de toda Centroamérica, entre ellos un estudiante que aunque había nacido en Nicaragua, llegó como turista a Poneloya, para lo cual se ubicó en la peña que está contiguo a la “del Tigre”.

“Lo que pasó es que estando encima de la peña vecina a la ‘del Tigre’ se quedó dormido y se ahogó cuando subió la marea”, reseña el historiador.

Noguera dice que cuando la familia del estudiante se dio cuenta de la muerte del joven, llegaron a poner una cruz en lo que hoy se conoce como la peña “del Estudiante”.

“Nadie sabe el nombre del joven, ni de su familia, porque la cruz no tiene nada escrito, simplemente la pusieron encima de la peña para recordar al estudiante que se ahogó después de quedarse dormido”, expresa Noguera.

 

EL PODER Y EL AMOR

Desde años ancestrales, ambas peñas son puntos de encuentro de enamorados y hasta del abuso del poder, puntualiza el historiador, quien señala que Anastasio Somoza García llegaba al lugar para tener citas sexuales con jovencitas que eran llevadas por órdenes del fundador de la dinastía Somoza.

Y si ambas peñas hablaran, seguro hasta dirían los nombres de muchas parejas que han encontrado en ellas el ambiente propicio para encuentros amorosos, los que por lo general ocurren bajo la luz de la luna, indica Noguera.

Para llegar a Poneloya donde se encuentran las peñas “del Tigre” y “del Estudiante”, se toma un bus que sale del mercadito (León), el que le cobrará C$$12.50. Para llegar al mercadito desde la terminal puede tomar un bus urbano que le cobrará C$$4.00 o un taxi que su tarifa anda en los C$$25.00 Y si quiere un viaje directo a Poneloya desde la ciudad de León, un taxi le cobrará C$$250.00 solo por irlo a dejar.

Ver en la versión impresa las páginas: 7

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