Con futuro claro

Román González: “Me retiraré del boxeoa los 35 años y pondré un negocio de comidas”

Rosa Membreño
HOY

Que remotos parecen esos días en que el tricampeón mundial nicaragüense Román “Chocolatito” González se ganaba la vida vendiendo de casa en casa, desinfectantes y veneno para hormigas, junto a su papá Luis González.

Ahora Román viaja constantemente en primera clase en avión, tiene vehículos último modelo, usa zapatos, celular y ropa de marca, en ocasiones viste saco y corbata, aparece en portadas de revistas y periódicos nacionales e internacionales, su imagen está en el envase de una bebida gaseosa y cuenta con alrededor de 30 patrocinios, entre otras cosas.

González quien vino al mundo el 17 de junio de 1987, tuvo que lidiar con precarias dificultades económicas, que sin embargo, no le arrebataron sus sueños pues a diferencia de muchos, usó su pobreza como inspiración para salir adelante.

“Cuando estaba pequeño salía todas las mañanas a vender con mi papá (Luis González) desinfectantes, detergente, veneno para hormigas, caminábamos mucho. También botábamos basura para ganar dinero y llevar comida a la casa. Fueron tiempos muy difíciles”, recuerda Román, del barrio capitalino La Esperanza.

Para entonces a Román ya le gustaba el boxeo y aunque no tenía sandbag ni guantes, practicaba con una bolsa llena de arena.

Pero un día junto a su papá organizaron unas peleas para recoger dinero y comprar los guantes, así fue como se encaminó al gimnasio Róger Deshón y ahí conoció a su máxima inspiración: Alexis Argüello (q.e.p.d.).

“Gracias a Alexis me di cuenta del talento que tenía y que podía sacar adelante a mi familia, pero nunca imagine llegar a donde estoy. Seguiré luchando por mantenerme como campeón”, afirmó el pinolero.

En el futuro, pero lejano

En el 2005 y con 18 años, González debutó en el boxeo rentado y a los 21 años se coronó campeón del mundo al vencer por nocaut al japonés Yutaka Niida, sería la primera de dos coronas más.

“Mi carrera es difícil. Tengo que levantarme en la madrugada para correr, entrenar todos los días, cuidarme de la comida por el peso. Como todos saben he tenido problemas personales, pero he mejorado. Ahora tengo dinero, pero lo tengo guardado y todo se lo agradezco a Dios y pienso en otra corona mundial”, afirma Román.

“Mejoré la casa de mis padres. Dios me ha dado mucho. Siento que tengo todavía unas cuantas “balas” que tirar en el boxeo y si Dios quiere me retiraré a los 35 años. Cuando eso pase pondré un negocio de comidas. Dios siempre es el centro de mi vida”, finalizó Román.

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