El museo de un santo

San Rafael del Norte, un punto de peregrinaje por la memoria del padre Odorico D"Andrea

HOY / SAN RAFAEL DEL NORTE

 

Desde que se llega a la cumbre del Tepeyac, se respira una paz interna que es alimentada por la seguridad que se tiene de estar en un lugar sagrado. Es el punto donde reposa el padre Odorico D’Andrea.

 

Antes hay que subir una empinada cuesta en la que se proyectan las 14 estaciones del viacrucis que durante 36 años fue guiado por el cura que llegó desde Italia a dejar su huella de santo en San Rafael del Norte, hasta aquel 20 de marzo de 1990 cuando un fuerte dolor en el pecho le advirtió que su estado de salud era delicado.

 

“El padre Odorico sabía que iba a morir y por eso pidió que lo llevaran a la iglesia San José de Matagalpa, donde había comenzado su labor pastoral en Nicaragua y allá murió el 22 de marzo”, recuerda Mario Obregón, un poblador de San Rafael del Norte.

 

Fueron cuatro días en vela en la que fuera su parroquia, a la que llegaron miles y miles de personas que querían despedirse de quien para ellos es un santo y por ello se realiza un proceso de canonización que fue impulsado por el padre Damián Muratori.

 

SUS PERTENENCIAS

 

Su sotana, sus sandalias, los objetos que andaba en los bolsillos, todo fue guardado antes de ser sepultado en San Rafael del Norte el 26 de marzo de 1990.

 

Pasaron 16 años para que en el octubre del 2006 el cuerpo del padre Odorico D’Andrea fuera exhumado y encontrado incorrupto para sorpresa del médico forense Andrés Altamirano y del patólogo y antropólogo Oscar Bravo.

 

El cuerpo del santo de San Rafael del Norte desde ese momento fue trasladado a otro féretro y llevado a la capilla, donde es visitado por la gente que en sus actos de fe le pide milagros, le reza, le pone objetos y vasos de agua encima por un determinado tiempo y después los retiran para llevárselos a sus casas.

 

sagrados

 

En febrero del 2013, el padre Damián Muratori inauguró el museo del Padre Odorico D’Andrea, en el cual se pueden apreciar las pertenencias del cura que fue guía espiritual en San Rafael del Norte por 36 años.

 

“Acá están los ornamentos sagrados que usó durante esos años, objetos personales, hay tres sillas que le gente le regaló y que el padre usó cuando visitaba las comunidades, fotos que se refieren a su vida y un fragmento de la fusión de las armas que hizo doña Violeta”, detalló el padre Muratori.

 

En el museo se puede apreciar el confesionario que usaba en la iglesia el padre Odorico D’Andrea, el cual, según el padre Damián Muratori “en alguna ocasión el padre Odorico escondió a jóvenes que eran perseguidos por la Guardia Nacional”. Para entrar al museo no se paga y aunque en cada objeto hay un cartel explicativo, si se requiere de un guía, se le facilita, señala el padre Muratori.

 

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