Un servicio de amor

Juan Altamirano lleva la buena nueva a los privados de libertad de la cárcel La Modelo de Tipitapa

 

21-ROSTRO

 

 

Dorling López Rivera
HOY

En el 2006 un retiro espiritual del ministerio “Matrimonio para Cristo” de la Iglesia de Santa Rosa de Lima, le cambio la vida a Juan Altamirano y a su familia. Este laico comprometido dedica su vida a llevar la palabra de a Dios a los privados de libertad del Centro Penitenciario La Modelo.

“Ahí sentí el llamado a mejorar mi matrimonio y ponerle orden a mi vida. Desde entonces he cambiado y ahora me siento más fuerte ya que el señor me ha dado el conocimiento”, comenta don Juan, quien a sus 58 años tiene consagrada su vida a Cristo.

De acuerdo con don Juan, hasta el año de 1972, prestó sus servicios sirviendo como monaguillo de la Iglesia San Nicolás de Tolentino.

“Después del terremoto nos fuimos de Campo Bruce donde estaba ubicada la iglesia a la que asistía. Emigramos a Estelí donde me descarrié con las amistades comencé a tomar y me alejé de la iglesia”, recuerda don Juan, quien cada vez que puede da su testimonio en la cárcel La Modelo.

Este siervo de Dios se siente orgulloso de decir que desde hace 12 años dejó de ingerir licor.

“San Pablo nos manda a dar testimonio y es eso lo que nosotros hacemos con el proyecto “Comunidad id y evangelizarlos” que tenemos en la cárcel”, señala.

Este noble proyecto se fundó con cinco miembros que procedían de las iglesias Santa Rosa de Lima, Pío X, Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

“Cuando me invitaron a llevar la palabra de Dios a los privados de libertad, de inmediato pensé que era un servicio de amor, ya que ellos son personas que por su condición merecen no ser maltratados ni juzgados”, dice el voluntario.
alimento del alma

Bajo la dirección de Monseñor Luis Amado Peña de la Pastoral Penitenciaria y Confraternidad Carcelaria, estos filántropos donan su tiempo para llevar la buena nueva que anuncian las sagradas escrituras y alimento a los presos que están cautivos en La Modelo, del penitenciario de Tipitapa.

De acuerdo con don Juan, quien visita cuatro veces al mes la cárcel, las personas que están encerradas dan testimonios de que estar preso despierta sus demonios porque siempre están pensando en lo que sus seres queridos están haciendo a fuera; imaginando siempre las peores situaciones.

Por eso es que cada visita además de llevarle comida y la evangelización, ellos tratan de crear lazos fraternales, para llevarle paz al alma de sus hermanos privados de libertad.
“El sábado 14 —de marzo— que los fuimos a visitar le llevamos el significado de la Cuaresma e hicimos énfasis en el tiempo de conversión”, señala don Juan.

Para la próxima visita del proyecto que será el 28 marzo se reforzará la pastoral interna de los privados de libertad, quienes cada viernes viven la experiencia del Víacrucis.

Don Juan es jubilado por invalidez, pero esto no lo limita a dar su servicio a la comunidad, y además de tener el proyecto “Comunidad id y evangelizarlos”, matrimonios para Cristo y Jóvenes para Cristo en la Modelo, este año planean arrancar un proyecto con el que le darán acompañamiento a los familiares de los presos.

“Para esto necesitamos la colaboración de voluntarios que nos asistan y el aporte económico de quien desee apoyarnos con el refrigerio que le llevamos a los privados de libertad”, comenta Juan.

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