Mi hijo es tímido

Qué deben hacer los padres para ayudar a sus pequeños a superar este problema.

 

HOY / todopapas.com

A algunos niños les resulta muy difícil hacer amigos y relacionarse con los demás. La timidez es un problema más o menos frecuente que se puede presentar en mayor o menor grado en determinadas situaciones, pero si esa ansiedad aumenta y se hace patológica, es necesario consultar a un especialista, ya que la falta de socialización puede incluso afectar al aprendizaje y escolarización del niño.

A veces no es fácil saber si tu hijo es tímido o simplemente le cuesta más relacionarse en determinados momentos. No se nace siendo tímido, aunque ciertos niños sean más propensos a ello, sino que se tiende a ello o no según sea la educación y socialización del niño.

Los niños tímidos se caracterizan por presentar un marcado temor a enfrentar cualquier tipo de situación que suponga relacionarse con su medio social inmediato. Se manifiesta, fundamentalmente, por miedo a hablar con otras personas, preferir estar solo, hablar poco, sonrojarse y otra serie de signos que encubren una fuerte falta de autoestima y de confianza en sí mismo.

Suele presentarse durante los primeros años y bien desaparecer poco a poco, bien continuar pero de forma normal o bien desbordarse y pasar a ser un problema que debe ser tratado cuanto antes.

¿Y los genes?

Aunque no se descarta que influyan factores genéticos que puedan en cierto modo “predisponer” hacia esa timidez, es cierto que los factores emocionales y ambientales tienen un gran peso que permiten pensar que no se nace siendo tímido, sino que se “aprende” tanto por experiencia propia como por presenciar conductas y formas de comportamiento de otros.

Así, los modelos de conducta que el niño observa en su actuación diaria se convierten en un elemento importante. Si se le suele castigar con mucha frecuencia, desvalorizar o ridiculizar a menudo, sobretodo comparándolo con otros niños, o le impedimos mostrar sus emociones y expresarse adecuadamente, es fácil comprender que la timidez le servirá de protección, como un escudo defensivo que le permitirá no enfrentarse a esas situaciones donde dudará de su capacidad y habilidades para poder salir airoso de las mismas.

El ser una conducta aprendida implica que igual que ha sido adquirida puede desaprenderse, es decir, pueden modificarse las circunstancias que se encuentran tras ese aprendizaje y, además, los modelos que tenga como referentes.

Cambiar la forma de relacionarse con él ayudará a que la falta de autoestima y de confianza en sí mismo se transformen dando lugar a una personalidad más fuerte que le proporcione la seguridad que le faltaba.

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