Padrastro marcó a su yerno

Conductor de la ruta 120 estuvo en coma un mes al recibir disparo

 

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Cano Noguera estuvo en coma por un mes en el Hospital Alemán Nicaragüense.
Wilih Narváez

 

 

Wilih Narváez
HOY

1 ENTREGA

A sus 22 años Juan Carlos Cano Noguera tenía en sus manos la responsabilidad al volante de llevar de un extremo a otro a cientos de pasajeros de una de las rutas 120 que recorren Managua.

 

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El joven Juan Carlos Cano Noguera cuando contó su historia al Periódico HOY. El afectado sigue siendo conductor de una ruta 120.

En una de las paradas de Villa Reconciliación se subía una estudiante que le hacía “palpitar” el corazón.

Era Eva Alexandra Escobar Delgado. Ella tenía 16 años, cursaba el quinto año de secundaria en el colegio Santa Rosa de la capital.

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La cicatriz de 18 centímetros de largo que le quedó para toda la vida a Juan Carlos Cano Noguera, de 27 años.
Wilih Narváez

 

 

En esa gira diaria, surgió el amor entre ambos en el año 2011.

Según Eva, su madre sabía de su noviazgo con Juan. No así su padrastro José Rigoberto Zamora, de 44 años, un comerciante de pinturas del populoso Mercado Oriental.

Vivía maltrato

Eva ahora tiene 20 años, asegura que José Zamora es su padrastro desde que ella tenía un año de nacida. Pero conserva malos recuerdos de él.

 

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El padrastro José Rigoberto Zamora.
Cortesía

“Desde chiquita yo recuerdo que le pegaba a mi mamá. Dos veces ella lo echó preso, aunque al día siguiente lo sacaba de la cárcel. Él (su padrastro), nunca me pegó, pero sí me trataba y mi abuela me defendía, yo lo consideraba como un psicópata”, recuerda Escobar Delgado.

Según esta joven su padrastro era sobreprotector.

En el año 2011, Eva y Juan decidieron irse a vivir juntos y alquilaban cuartos en distintos puntos de la capital.

“Él (José Zamora) se enojó más que mi mamá y dijo que nunca me quería volver a ver”, añadió Escobar.

Un 3 de febrero del año 2013, a eso de las 2:00 de la tarde, Cano Noguera tenía su día libre y dejó estacionado el bus de la ruta 120 en una de las calles del barrio Selim Shible, en Managua, donde alquilaba un cuarto en casa de familiares de Eva.

A esa hora llegó José Rigoberto Zamora, en compañía de su pareja María Delgado Matus (mamá de Eva) y una menor de ocho años, hija de ambos.

“Llegaron a ver unos terrenos y mi padrastro miró que el bus estaba estacionado”, relató Escobar.

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Parte de las fotografías incluidas en el expediente judicial. Al fondo, Eva Escobar Delgado.
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Eva y Juan ya eran padres de un menor que en ese entonces tenía cuatro meses de nacido.
la agresión

“Desde que llegó mi padrastro empezó a ingerir licor, luego a las cinco de la tarde cuando ya estaba ebrio comenzó a ofenderme con palabras obscenas, y a decirme: ‘Zorra, playo, maldita, hija de p…” , y dijo que andaba pistola, que podía matar a quien sea, que no le pesaba la mano”, relató Eva en su entrevista en la División de Auxilio Judicial del Distrito Cuatro de Policía.

A las siete de la noche, el padrastro, la mamá y hermana de Eva se fueron de la casa. Media hora después regresó José Zamora buscando a su pareja. “Comenzó a ofenderme con palabras obscenas y a decir que por mi culpa se había bajado mi mamá del carro”, añadió Escobar.

En ese momento José Zamora sacó su pistola y realizó un disparo. Eva cerró la puerta del cuarto.

Al ver que su amada estaba en peligro, Cano Noguera salió del cuarto y siguió a José Zamora.

El joven busero valientemente retó a golpes a Zamora, quien realizó una segunda detonación, pero la puntería le falló.

Cano agarró una piedra y se la tiró a Zamora, quien nuevamente detonó el arma e impactó el tórax del joven, quien quedó entre la vida y la muerte por un mes.

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