Pasión teatral

El escenario los une. Son jóvenes, estudiantes, maestros y tienen mucho por compartir.

HOY/ Gloria Acosta Pérez

Cada minuto es oro para estos chavalos que comparten esa pasión y amor por el teatro. Cada sábado un grupo de jóvenes, entre ellos estudiantes y profesionales, tienen una cita en el Centro Cultural Managua (Ruinas del Gran Hotel).

Bajo la preparación del profesor Xavier Espinoza estos pinoleros buscan un objetivo.
Ruth Ruiz Flores, de 21 años, cursa quinto año de la carrera de Filología y Comunicación en la UNAN-Managua.

Eso no es todo, ella integra el grupo de teatro Teunan de la universidad, desde hace tres años y además imparte talleres comunitarios de teatro en el barrio Carlos Fonseca, en Managua, donde vive.
“Hay un proyecto de 20 niños en riesgo, ahí los tienen en una ludoteca, donde se les imparte guitarra, música y reciben los talleres de teatro conmigo”, cuenta la joven, mientras escala el cuerpo de uno de sus compañeros para dar una muestra de su talento artístico.

Su vida no se detiene. Los días viernes hace un programa de radio y siempre en la nota del teatro, manifiesta que colabora con el grupo de teatro Mayboarte que lo integran egresados de la Escuela Nacional de Teatro.

Para ella el teatro la complementa en todos los sentidos. “Es el medio donde yo alcanzo mi espiritualidad, aquí es donde yo me siento bien, completa y siento que puedo ser mejor cada vez que hago teatro”, añade la joven quien sueña con tener su propio grupo, “ya estamos en función de eso junto con un grupo de la escuela de otros años”, finaliza.

Estudiante y docente

Su destreza al hablar es una de las cualidades que llaman en él la atención. Se trata de Carlos Javier Sánchez, quien durante la semana es profesor de teatro de primaria y secundaria en el Instituto Loyola, en Managua y los sábados es un estudiante más.

Comenta que forma parte de un grupo de teatro llamado Por púrpuras ganas.
“Es un grupo que practica las técnicas del oprimido, del escritor brasileño Augusto Boal ya fallecido, pero dejó su técnica como un legado al teatro, el cual es auspiciado por la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional ASDI y también por HIVOS, quienes nos financian para tener presentaciones fuera del país”, refiere.

Para él impartir clases es lo mejor que le ha pasado, pues además de poner en práctica lo que está aprendiendo en la escuela, está enseñando a sus estudiantes lo que le gusta.

Sánchez, quien es nicaragüense, estudió Lengua y Literatura, y Teología en Guatemala.
“Estuve nueve años en la vida religiosa, fui hermano de La Salle, al estar en misión en diferentes lugares pude estudiar en dos universidades ambas carreras”, confiesa.

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