Chavalo esforzado

Guillermo Pérez trabaja vendiendo camisas desde los 10 años.

Rosmalia Ann González

HOY

Este es un chavalo que después que botó los dientes de leche no conoce otra cosa que el trabajo. Se trata de Guillermo Pérez, quien después de vender camisas con su papá estrena su propio negocio, además que está terminando la universidad.

Este joven de 21 años cuenta que después que salía del colegio se iba a la tienda de su papá, ubicada cerca de la antigua Jabonera, donde le ayudaba a vender camisas con estilos rockeros y urbanos. Fue así como desde pequeño aprendió a ganarse el centavo con mucho esfuerzo.

“Si hay algo que siempre me inculcaron fue que el trabajo iba de la mano de los estudios porque al final las dos cosas son las que a uno le dan para comer, por eso gracias al esfuerzo de mis padres y mío ahora estoy cursando el cuarto año de Derecho”, expresa Pérez.

A pesar que es bueno para las ventas, Pérez agrega que la carrera de Administración de Empresas nunca le llamó la atención. “Me encanta lo que decidí estudiar, porque las leyes se hicieron para cumplirse, además para que una sociedad marche bien tiene que existir el orden”, cuenta el comerciante.

Sin embargo, su afición por el negocio en el mercado dice que no la deja por nada del mundo, ya que en ellas está expresada su personalidad, pues le encanta escuchar la música de los personajes que están plasmados en las camisas que vende.

POR MONTÓN

Para tener variedad, Pérez tiene que ir de vez en cuando a México y Guatemala, donde las adquiere. “Además de camisetas que son alrededor de 500 estilos con imágenes de Iron Maiden, Los Beatles, Triple H y Led Zeppelin, también tenemos gorras y llaveros, la gente se da gusto viendo todo lo que tenemos”, comenta Pérez.

Los precios de las camisas varían. Estas van desde los 200 a los 400 córdobas, mientras que las gorras salen a 120.

Pérez tiene la ayuda de su hermano en el negocio, así que no se preocupa cada vez que tiene que faltar para hacer algún trabajo de la universidad, que le permite tener cierta flexibilidad, ya que estudia por la noche.

Mientras termina su carrera, este joven vendedor dice que también tiene planeado tener una oficina de leyes. “Es cierto que quiero seguir mi sueño de mi carrera, pero eso no quiere decir que me vaya a alejar del negocio, en todo caso si logro hacerlo, dejaría a cargo a mi hermano para que el legado siga”, finaliza Pérez.

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