Arte en la piel

Conozca a Myriam Rivas Ordóñez y su práctica de la decoración corporal con henna

 

Yaosca Reyes Centeno
HOY

Un olor a hierbas inunda la vida de Myriam Rivas Ordóñez. Ese aroma proviene de la mezcla compuesta por lavanda, canela y henna, las que juntas son una especie de pasta que al contacto con la piel se convierte en una bella obra de arte.

Myriam es una artista que pinta bellos diseños en la piel con esta mezcla, conocido también como tatuaje de henna. Una práctica que se ha vuelto atractiva para varias mujeres nicaragüenses.

Con destreza realiza trazos delicados y tradicionales de flores, mandalas, espirales, líneas, puntos, cuadros y diseños geométricos.

La henna es un tinte natural de color rojizo utilizado normalmente como tratamiento para el cabello, pero en lugares como la India, varios países del sur de Asia y otros de África han adoptado este material para la coloración y decoración temporal de la piel.

Diosas decoradas

Myriam descubrió la decoración con henna hace muchos años, pero fue hasta hace tres que empezó a practicarlo por la necesidad de verse uno en su piel.

Su fascinación por este arte fue tal que la llevó a buscar la manera de crear sus propias mezclas de henna y hacerse uno ella misma.

Gracias a un amigo mexicano pudo conseguir por importación su primera henna para decoración y de inmediato practicó en ella misma.

“Hice un primer trazo en mi brazo, era un dibujo de una flor cualquiera. Yo no sabía dibujar, pero yo estaba contenta”, cuenta.

Afirma que internet y los tutoriales en YouTube fueron sus maestros y brindaron datos generales sobre la historia e importancia cultural de esta práctica.

Su dedicación y esfuerzo la llevaron a perfeccionarse y ser ahora la fundadora de la marca Devi Mehndi, especializada en la decoración corporal con ese material.

Devi proviene del idioma sánscrito y significa diosa, y Mehndi es la práctica en sí de la decoración.

La aceptación del público al proyecto de Myriam se ha expresado tanto en las redes sociales como en su diario vivir. La página oficial de Facebook de la marca tiene más 700 seguidores, y la joven se siente feliz ya que por semana atiende entre dos y tres clientas.

Los precios son variados, todo depende del tamaño del dibujo y su complejidad. Por lo general van de los 300 a 500 córdobas por diseño.

Actualmente utiliza henna de la mejor calidad, con certificación y de la última cosecha, importada desde la India. Cada caja que compra le cuesta al menos 20 dólares.

En cuanto al tiempo que tarda en quitarse cada diseño varía según la piel y el lugar donde el cliente se lo haga.

“Donde la piel es más delgada, el color de la henna es un poco más pálido, pero en lugares como las palmas de las manos o pies, donde la piel es dura, el tono es más intenso y dilata un poco más”, señala Rivas, quien dice que son al menos de cinco a 10 días lo que tarda cada diseño.

Un dato importante que señala Myriam es que la henna tiene tonos de colores que van desde el anaranjado hasta café oscuro. No hay henna natural de colores.

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