¿Cómo fue el asesinato de Kluiberth Roa en Venezuela?

El niño de 14 años ayudaba a un estudiante herido cuando la policía venezolana arremetió contra ellos.

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HOY/infobae.com / Venezuela

El estremecedor relato de cómo fue el asesinato de Kluiberth Roa. El niño de 14 años ayudaba a un estudiante herido cuando la policía venezolana arremetió contra ellos. Intentó esconderse debajo de un auto, pero lo descubrieron y le dispararon a quemarropa.

“Uno de los niños (Kluiberth Roa) se acercó a limpiarle las heridas a un chamo de la Uni. El chamo se voltea y grita: ‘Corran que se vienen los tombos (policía)’. El niño no logró escaparse y se escondió debajo de un carro. Pero los policías se dieron cuenta, lo sacaron de debajo del carro y le metieron el tiro a quemarropa, un poquito por arriba de la nuca”; así de crudo y a sangre fría fue el asesinato de Kluiberth Roa según relató una de las jóvenes que participaban en la protesta opositora en Táchira.

El niño, de 14 años, fue asesinado entre la carrera 15 con calle 12 y 13, a pocos metros de la Residencia de Gobernadores del Táchira, en la convulsionada ciudad de San Cristóbal, donde en 2014 comenzaron las marchas opositoras al régimen de Maduro.

El joven recibió un impacto a la altura del cráneo, con exposición de masa encefálica. Luego fue trasladado al Hospital Central de San Cristóbal, donde murió.

El muchacho era estudiante del segundo año de bachillerato en el Liceo Agustín Codazzi de San Cristóbal, la capital tachirense. Estaba en las inmediaciones de la Universidad Católica delTáchira, UCAT. Allí, los estudiantes se enfrentaron con funcionarios de la Policía Regional del Táchira, durante una manifestación contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Kluiberth Roa se transformó hoy en el primer muerto desde que Maduro autorizó el uso de armas de fuego en protestas. La resolución 008610 del Ministerio de Defensa venezolano fue publicada en la Gaceta Oficial del 27 de enero de 2015 y habilitó el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal”, como último recurso, para “evitar los desórdenes, apoyar la autoridad legítimamente constituida y rechazar toda agresión, enfrentándola de inmediato y con los medios necesarios”.

La disposición fue firmada por el general en jefe Vladimir Padrino López y no distingue entre manifestaciones pacíficas y violentas, más allá de definir escuetamente la violencia mortal como la “creación de una situación de riesgo mortal”.

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