Palabras de corazón

“Un día escuche que en América Latina los niños leían menos que los europeos y eso me creo la necesidad de promocionar la lectura”, dice Silverio Núñez

 

Dorling López Rivera

HOY

En la zona de Cerro Pando, comarca de Las Maderas, hace 3 años nació un proyecto que pretende cambiar la mentalidad de los pequeños que habitan ahí.

En ese lugar cuya vista se divisa solo el verdor de Cerro Pando al que le deben el nombre, unos 130 niños están dándole rienda suelta a la imaginación gracias a la biblioteca comunitaria que hicieron posible unos estudiantes de Diplomacia y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

“En el último año de la carrera llevamos la clase de formulación de proyecto y después de muchas propuestas quedamos en que íbamos a desarrollar un proyecto en Cerro Pando”, recuerda Silverio Núñez coordinador del proyecto “Un libro para Cerro Pando”.

De acuerdo con Silverio, la comunidad la escogieron por tres razones de peso: por ser una área rural, por tener pobladores comprometidos que estarían dispuesto a recibir de buena manera un proyecto y porque además los niños de esta localidad tenían que caminar 6 kilómetros para poder acceder a una biblioteca.

“Conocía muy bien la comunidad porque cuando fui voluntario -de un organismo-recorrí todo el municipio de Tipitapa”, comenta Núñez.

En el proyecto académico se planteo recaudar unos 500 libros para abrir la biblioteca comunitaria en Cerro Pando. Con el apoyo del Centro Cultural Batahola Norte, instituciones y algunos amigos lograron recoger 600 libros.

“Durante los cuatro meses de clases visitamos la comunidad semanalmente. Después que cerramos la carrera mis compañeros por diversos motivos abandonaron el proyecto y por eso desde el 2013 asumí el reto de hacerme cargo de este sueño”, comenta el joven entusiasta.

Sueños sin límites

A raíz de “Un libro para Cerro Pando”, se hacen rincones de lecturas, charlas para cuidar el medio ambiente, actividades culturales y capacitaciones a docentes de la comunidad.

Silverio carga con la misión titánica de no dejar perder está ilusión.

El compromiso social de este licenciado en diplomacia, lo ha llevado a tratar de mejorar el alcance de su proyecto y pensar en nuevas propuestas.

“Estoy tomando un posgrado en formulación y evaluación de proyectos para darle un mejor manejo, estudio y seguimiento a ese proyecto social que he tomado como responsabilidad social”, comparte Silverio, quien ha llegado a incidir en la comunidad donde trabaja.

El año pasado celebró con los pocos recursos que cuenta el Día de la Resistencia Indígena.

“Fue mi manera de clausurar el año, aunque me hubiera gustado tener más recursos para celebrarle a los niños la Navidad”, comenta Silverio.

Para los que quieran apoyar el proyecto o colaborar con algún tipo de ayuda pueden escribir a la página oficial en Facebook Cerro Pando.

Emprendedor

Cuando Silverio no está estudiando o dedicado a la labor social ayuda a su mamá atendiendo una pulpería y también le colabora a su papá con las labores de crianza porcina en una finca en San Francisco Libre.

”Considero que con el posgrado que estoy tomando voy a retroalimentar y estructurar mejor el proyecto”, dice Silverio.

 

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