La primera imagen del interior de la redacción de Charlie Hebdo

El periódico francés Le Monde mostró una fotografía de la escena del ataque terrorista.

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HOY/Agencias

París, Francia

“No hay que tener miedo, no hay que darles la razón”: al día siguiente del atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo, Francia, de duelo nacional, se detuvo para un minuto de silencio de homenaje a las víctimas.

“¡Charlie será libre!”: unos minutos antes del mediodía (11H00 GMT), el grito de una mujer rompe el silencio de la multitud de cientos de personas reunidas delante de la catedral Notre Dame de París, ante decenas de periodistas del mundo entero.

Muchos lloran o cierran los ojos, otros rezan, mientras turistas y parisinos hacen cola para asistir a la misa de homenaje a las víctimas. A raíz del “atentado terrorista”, que dejó 12 muertos y 11 heridos, el presidente François Hollande declaró el jueves “día de duelo nacional”, una medida excepcional en Francia.

En la estación ferroviaria parisina de Saint-Lazare, un mensaje llama al minuto de silencio antes de que suene una señal al mediodía. Cientos de personas dejan de caminar y permanecen quietas y calladas.

Julie, de 37 años, dice estar “aterrada”. “Hay que permanecer unidos y salvar la libertad de expresión”, afirma la mujer, asistente de seguridad de la empresa de ferrocarriles.

En Charlie Hebdo, flores y velas

En la sede de Charlie Hebdo, cuya redacción fue diezmada por el ataque, los parisinos seguían aportando el jueves ramos de flores y velas en señal de duelo y solidaridad.

En la esquina de la calle Nicolas Appert, en la que está la sede del periódico, retratos de los dibujantes fallecidos Charb, Cabu, Wolinski y Tignous fueron colgados en la fachada del edificio.

Delante de las fotos, se acumulaban coronas de flores, ramos de rosas y velas traídas por ciudadanos anónimos, e incluso un balón de rugby con la inscripción medio en inglés, medio en francés: “Never quit, they can’t win, vive la France” (No renuncien nunca, ellos no vencerán, viva Francia) Niños que se dirigían al colegio en este barrio del este de París, manifestaban su inquietud: ¿Ya fueron detenidos?” La policía francesa identificó a tres sospechosos, dos de ellos hermanos activos en los medios islamistas.

“Hay que explicar lo que ha ocurrido, les decimos que hay malos que causaron daño, y que la policía va a detenerlos”, declara Hervé Roch, padre de dos niños de nueve y cuatro años. Rose e Inés, dos colegialas de 13 años, dicen que tienen “miedo de pasar cerca de ahí”.

Cuando llegan a la altura de la calle Nicolas Appert, donde tuvo lugar el drama desvían la mirada, asustadas. No nos sentimos en seguridad”, dicen. “Los asesinos aún están en libertad”. Sarah, de 12 años, expresa la misma angustia y no quería ir al colegio hoy. Su madre decidió acompañarla excepcionalmente.

“Es importante que vaya. No hay que tener miedo, no hay que darles la razón”, dice. En una guardería infantil del nordeste de París, vigilada por un policía, un cartel advierte “Manténganse vigilantes. Para la seguridad de los niños, controlen que la puerta está bien cerrada y no dejen entrar personas desconocidas”.

“Hemos recibido consignas, pero si alguien viene con una ametralladora no podremos hacer gran cosa”, afirma la directora de una escuela preescolar del distrito XVII de París.

Homenaje silencioso

En Nantes (oeste), un joven que lleva una camiseta con la inscripción “Yo soy Charlie”, lloraba el jueves en la Plaza Real ante decenas de velas y flores dejadas junto a la fuente, junto con pancartas con la misma frase.

“Quisieron matar a Charlie Hebdo, pero lo han tornado inmortal”, dice. Además del minuto de silencio, en el patio de honor de la Asamblea Nacional (Cámara baja del Parlamento) tenía lugar una ceremonia para honrar a las víctimas.

En las redes sociales aparecían llamados a una operación “velas en las ventanas” el jueves por la noche, como un “mensaje de paz y por la libertad”.

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