Memorias del tren en Jinotepe

Muchos recuerdan cuando llegaban a esperar la llegada del ferrocarril

 

Mabel Calero

HOY/ CARAZO

En solo la entrada de Jinotepe a mano derecha se encuentra remodelada la antigua estación del ferrocarril, este lugar tiene un año de haber sido remozado por las autoridades locales con el fin de recuperar su historia para futuras generaciones.

La antigua estación por muchos años estuvo abandonada y en diciembre del año pasado se inauguró como plaza museo histórico.

En la restauración del lugar se invirtieron 4 millones 800 mil córdobas. Debido a que la infraestructura del lugar estaba muy deteriorada, se le cambio todo el techo y se le colocaron tejas para que no perdiera el toque antiguo, así mismo se reforestaron las orillas para darle vistosidad al lugar, desde entonces el lugar es bien concurrido.

Alexa Díaz, habitante de Jinotepe manifestó que la remodelación de la estación es muy importante, pues de esta forma las nuevas generaciones van a conocer acerca de la historia del tren.

“Yo por lo menos no sabía que aquí quedaba antes la estación, ahora me gusta venir dar mi vuelta, yo creo que ya se está definiendo un lugar para el turismo, porque ante venías a Jinotepe y no tenía ningún atractivo, ahora está la estación”, expresó Díaz.

Los recuerdos del tren

Don Alberto Sarria, habitante de Jinotepe recuerda aquellos tiempos cuando cientos de personas estaban a la espera de la llegada del tren en la estación.

“Los que vivimos en esos tiempos todavía podemos recordar el tren, y el desarrollo que trajo, ahora los tiempos han cambiado y al ver la estación remodelada me trae recuerdos aunque no es igual porque antes era más rústica y su fin era económico y ahora es turístico,” dijo Sarria.

Los historiadores aseguran que este lugar cuando funcionó llegaron grandes personajes entre ellos el Príncipe de las Letras Castellanas Rubén Darío.

“En ese lugar hay mucha historia, fue bueno que la remodelaran aunque es muy distinta a como fue antes cuando la gente madrugaba y con su mercadería esperaba el tren que a gran distancia se escuchaba cuando sonaban los rieles, yo era un niño y me encantaba acompañar a mi abuelo a la estación porque me gustaba ver el tren”, dijo don Julio Salazar, jubilado.

Aunque el lugar no posee información es muy acogedor y a su alrededor hay bancas rodeadas de arbolitos donde se puede disfrutar en familia.

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