Festejo lleno de ternura

Cariño desinteresado por los ancianitos del asilo de San Pedro Claver

 

Melissa Aguilera Montiel

HOY

Experiencia. Eso es lo que gana Yauda Rodríguez cada vez que visita el asilo de ancianos San Pedro Claver, donde comparte unas horas del día con los viejitos que viven en ese lugar.

Y es que desde hace un año y medio esta joven visita ese asilo aproximadamente cada tres meses para llevar un momento de alegría a los abuelitos y abuelitas que pasan detrás de esas paredes recordando sus vidas o esperando que algún familiar los llegue a ver.

Según la joven, muchos de los ancianos de ese lugar han quedado abandonados por sus hijos, por ello cada vez que llega a celebrarles una piñata la alegría se les nota a flor de piel.

“Recuerdo que el primer día que llegamos les llevamos unas piñatas, gaseosas y otros paquetes para que ellos comieran. Todo se trataba de celebrar. Estuvimos ahí platicando y bailando un rato”, recordó la joven.

Al finalizar la primera celebración, Rodríguez dijo que una de las viejitas del asilo le preguntó qué día iban a regresar, entonces ella le contestó que en tres meses para llevarles otra piñata.

“Cuando yo le dije que íbamos a regresar para la otra celebración, la señora me dijo que los viejitos solo necesitaban alguien que los visite para poder platicar, entonces eso me tocó y así empecé a hacer las visitas cada tres meses”, expresó.

Ahorro

Indicó que ella ahorra el dinero para la celebración con los viejitos, sin embargo para la última actividad de este año, que fue hace unas semanas, su mamá le ayudó con la compra de algunas cosas porque deseaba hacer algo más masivo.

“Quiero hacer algo más grande para mejorar la celebración con ellos y también empezar a visitar otros asilos. Lo que pasa es que por el momento he hecho la piñata ahí porque me he encariñado con esos viejitos (…). Hay algunos que son bien bailarines, pero también hay otros que no les gusta unirse a la celebración”, comentó Yauda.

Aseguró que se siente feliz cada vez que pasa con los ancianitos porque ellos gozan con la celebración.

“Me encanta verlos alegres porque yo los veo como cristales, frágiles, pero también son personas muy sabias (…). Creo que mi recompensa al hacer todo esto por ellos es viendo bien a mi familia, ver como Dios llena de bendiciones y salud a mi mamá y a mi hija”, refirió.

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