“Siempre llevás esperanza”

Salvar la vida de alguien fue el anhelo de los rescatistas que trabajaron en el barrio 18 de Mayo el 16 de octubre de este año

 

rostro

Dorling López Rivera

HOY

En el recuento de daños de la tragedia que vivieron el pasado 16 de octubre los habitantes del barrio capitalino 18 de Mayo, nueve personas fallecieron a causa del deslave y el muro perimetral del Residencial

Lomas del Valle, que cayó sobre sus casas.
Dentro de la tragedia un rayo de luz surgió al lograr rescatar con vida a cuatro personas en medio del lodazal, entre ellas las dos menores de edad Shirley Rubí Bello Vázquez, de 2 años, y su prima Elízabeth Abigail Centeno Vázquez, de 6 años.

A través de sus ojos

Anuar Áreas, voluntario de Cruz Roja, y el teniente Terencio Ramón Ruiz, de la Estación Z3 del Roberto Huembes de la Dirección General de Bomberos de Nicaragua, nos cuentan cómo un trabajo en conjunto hizo posible la hazaña de salvar a las dos pequeñas.

“En primera instancia a cuatro metros se identifica a las niñas vivas y una de las pequeña responde que son dos. Se hace un hoyo para comunicarse con las niñas. Simultáneamente se forman cuatro grupos de rescate en uno de ellos, donde estábamos nosotros, logramos detectar a la señora (Yolanda del Carmen TalaveraBello, de 55 años) y después miramos la manito del niño (Oscar Andrés Guzmán, de 6 años)”, recuerda el teniente Ruiz.

El veterano bombero nunca olvidará la posición en la que se encontraban ambos cuerpos sin vida. “La parte del muro tenía atrapado el cuerpo de doña Yolanda —entre la axila y la parte del tórax—. Ella tenía agarradito de la mano al niño Oscar”, señala.

Al sacar ambos cuerpos se logra ver la ubicación de las niñas. Pecho en tierra con foco en mano, Áreas y sus compañeros de grupo ven los rostros de Shirley y Elízabeth. Las niñas estaban bajo una estructura de setenta centímetros de piedras, más un metro de lodo.

“Se escuchaban lamentos, pero no se sabía dónde estaban, fue algo tan trágico que al rescatar un cuerpo, el espacio que dejó ese cuerpo me dejó ver a las niñas (…). Pero ellas estaban en shock casi no reaccionaban (…), no sabíamos que eran unas niñas, pensábamos que era una joven porque la niña de 6 años se portó muy valiente, porque protegió a la menor y ella estaba hablando por las dos”, comenta Áreas.

 

Compromiso

“El mayor anhelo como rescatista es encontrar vivo a alguien (…). Siempre llevás la esperanza de encontrar a alguien en medio del desastre”, comparte el cruzrojista voluntario Anuar Áreas, quien rescató a las dos pequeñas en el barrio 18 de Mayo.

Esa noche del 16 de octubre marcó a Áreas y a la capital. “La posición en las que las hallé nunca, nunca se me va a olvidar (…). Ella estaba abrazando a la niña menor y no la soltaba. Gritaba que la ayudara, pero no la soltaba”, recuerda.

 

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