Estrella renace

"Es obra de Dios", asegura el lanzador de los Gigantes de Rivas

 

DEPORTESS

 

 

HOY

 La madrugada del 17 de enero del presente año será inolvidable para el lanzador rivense Carlos Manuel Pérez Estrella, no solo por la cicatriz de sus 19 puntadas, prótesis, platina y pernos permanentes en su muñeca derecha, sino porque considera que Dios le dio una oportunidad para cambiar su vida.

Y es que esa madrugada, Estrella tuvo un accidente que le cambió su existencia.

“No estaba tomado como dicen, solo quería desestresarme, de repente un caballo negro se me cruzó en el camino, no pude frenar la moto, ese día pensé mi carrera se terminaba”, relata Estrella, quien ese mismo día por la noche sería el abridor del primer juego de la Serie Final entre su equipo, Gigantes de Rivas, y el Bóer, de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN).

“Cuando caí, supe que me había fracturado la muñeca, recuerdo me llevaron al hospital y me atendieron bien. Luego me dijeron que me operarían dos días después, estaba nervioso ya que nunca había pasado por eso, mi mano estaba desbaratada y el hueso molido”, confiesa Carlos, quien nació el 16 de mayo de 1983 en el municipio de Potosí, Rivas.

 Fue infernal

“Mi mano era como una pelota de cuero con puntadas gruesas”, expresa el lanzador mientras ve fijamente su mano derecha.

Tras la operación, el lanzador de los Gigantes cuenta que fueron los días más terribles de su vida. “Esos 21 días que anduve las puntadas y con el pellejo recogido fue difícil, los dolores eran intensos, le decía a mi pareja de ese momento que no aguantaba y me daba pastillas para soportar el dolor, a veces eran la una o dos de la madrugada y llamaba al médico, y a un amigo llamado Rodolfo, que siempre me ayudaron con medicamentos. Le pedía a Dios todos los días, nunca dejé de orar”, agrega el pícher.

La desesperación y ansiedad por regresar al montículo lo hizo salir adelante, aún atentando contra su propia salud.

“A los 22 días de operado hacía cosas que no debía, pero yo quería recuperarme y volver a jugar. Me ponía a picar leña, me ponía pelotitas en las manos para cerrar y abrir mi mano y luego me puse a tirar pelotas de tenis, pero el doctor me decía que la recuperación sería de un año a año y medio si quería volver a lanzar, pero recuerdo que siempre le decía que a como sea regresaría en menos tiempo, nunca perdí la fe”, cuenta el rivense.

Volvió a la vida

A los tres meses, Carlos fue hasta el Estadio Yamil Ríos Ugarte, sede del conjunto de Rivas, y le pidió al mánager Rodolfo Moraga una oportunidad para rehacer su carrera. En esta ocasión en el Beisbol Superior.

“Moraga me dijo que estaba loco, pero insistí por un chance, me llevaron al médico y se asustaron cuando vieron que mi mano estaba bien y regresé contra Río San Juan, ellos estaban tan emocionados como yo”, recuerda emocionado el rivense, quien registró esta temporada en el Campeonato Nacional de Beisbol Superior dos juegos ganados, uno perdido y un salvamento con 2.35 de efectividad, tras lanzar 23 innings lanzados y en la semifinal no obtuvo triunfos ni reveses. Rivas no clasificó a la final.

Tocó fondo

El grave accidente, según Estrella, lo hizo reflexionar y apreciar más la vida y la de su familia.

“Ahora salgo poco para evitar que la gente hable y sobre todo prevenir cualquier accidente. Vendí mi moto ya que había tenido dos percances seguidos. Esto me sirvió para madurar un poco, hasta en mi forma de hablar soy un poco diferente antes era un poco inmaduro sin embargo, cada día que uno pasa intenta ser mejor persona y tratar de estimar a las personas que están cerca. Mis dos hijas que tengo Andrea (2 años) y Valery (dos meses) me han cambiado al igual que mi madre Ana Estrella”, señala el diestro.

Su otro amor

Ana Estrella es el otro amor de Carlos. Es su mamá, a quien no ve desde hace seis años, pues se fue a Estados Unidos a luchar por un futuro mejor.

“Desde hace seis años no la miro, pero siempre está pendiente de mí, de alguna manera siempre estamos en contacto directo, es mi gran apoyo, es mi todo. Ella y mis hijas son todo para mí”, apunta el originario de Potosí.

Después de dos años de no ser llamado a la Preselección, Estrella fue convocado este año, lo cual lo tiene inspirado, y batalla por un puesto para representar a Nicaragua en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, del 15 al 21 de noviembre en Veracruz, México.

Pero también regresa a la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) con los Gigantes de Rivas, con la esperanza de terminar la temporada y brillar con luz propia.

 

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