UNA TRISTE REALIDAD

En la comunidad El Coyolito, en el municipio de Rivas, el acceso a la educación secundaria es escaso.

 

 

HOY

 

Humberto José Sánchez es un jovencito de 16 años que habita en la comunidad El Coyolito, en el municipio de Rivas. En esa zona del país el acceso a la educación secundaria es escaso y para asistir a una escuela primaria algunos deben caminar más de dos kilómetros y pasar hasta por un pequeño río que en temporada de invierno crece y se torna difícil cruzar al otro extremo.

 

La vida de Sánchez ha sido como la de un adulto, pues de lunes a viernes e incluso los domingos se levanta a las 5:00 de la mañana para ayudar a su padre a arar la tierra y sembrar, lo que a los pocos meses, se convertirá en una ganancia económica para su familia.

 

“Siembro chiltoma, tomate, arroz, frijoles, de todo tratamos de sembrar aquí”, comentó el jovencito, quien desde que razona ha tenido que apoyar en su hogar.

 

Pese a la situación humilde de su familia y a la poca atención que el Ministerio de Educación (Mined) muestra a la educación secundaria, Humberto Sánchez no ha dejado sus estudios y actualmente cursa el cuarto año de secundaria porque asegura que quiere convertirse en un profesional para ayudar aún más en su vivienda.

 

El Coyolito es la única comunidad del municipio de Rivas que atiende el Instituto Gaspar García Laviana. La razón se debe a que las escuelas del Mined están situadas más lejos que ese Instituto.

 

“Antes estudiaba en (la comunidad) La Chocolata, pero me cambié porque el instituto en el que estoy ahora es más cerca y me dan el transporte, porque si no fuera así tendría que caminar varios kilómetros”, expresó.

 

La experiencia de Sánchez es en la agricultura, por tal razón su sueño es estudiar Agronomía para continuar desarrollando la producción agrícola y aseguró que como primer paso este mes saldría de Rivas para empezar un curso técnico en Agronomía, lo cual no lo frenará para terminar la secundaria.

 

POR EL CAMBIO

 

El desinterés en la educación media en esas comunidades del territorio generó que hace ocho años un colectivo de maestros creara un programa para atender a los estudiantes en edad de secundaria y a los adultos que no pudieron terminarla.

 

“La idea de esta secundaria surgió ante la necesidad de dar apertura a un programa que atendiera a los alumnos que egresaban de primaria, ya que la prioridad del Mined es preescolar y la educación básica (…). Los que salían de primaria tenían que ver centros que quedaban a buena distancia de su comunidad”, señaló Edgard Enríquez, director del Instituto Gaspar García Laviana.

 

Al inicio este grupo de docentes se unió a cuatro maestros que trabajan en un proyecto de educación secundaria en la comunidad El Ostional. Ahí los financiaba un organismo de Austria a través de un representante, porque nunca han tenido apoyo económico del Mined.

 

“Esa idea se multiplicó a nivel de municipio y fue así como nosotros llegamos a la comunidad Bernardino y creamos el Instituto Gaspar García Laviana. Empezamos por la gestora de una ONG, y ella nos apoyó con todo el papeleo para que fuéramos constituidos legalmente. Comenzamos con la ayuda de un organismo que se llama Norte Sur, pero hace unos seis años desapareció y nos quedamos sin esa ayuda”, externó Enríquez.

 

Al quedarse prácticamente sin ningún apoyo económico, el director del instituto buscó la ayuda de la Fundación A. Jean Brugger, que trabaja para mejorar el acceso a la educación en el municipio de San Juan del Sur y sus comunidades y desde ese entonces la secundaria nuevamente empezó a levantarse.

 

“La fundación nos apoya en la medida en que los donantes aportan. Hemos tenido apoyo en cuanto a entrega de uniformes escolares, financiamiento para incentivos de los docentes (…), también nos han venido cuadernos, pizarras y nos ayudan con una parte de lo que es el transporte en los dos núcleos donde tenemos la escuela”, dijo el director.

 

Estos maestros no reciben un salario por parte del Mined ya que para ellos la “gratuidad de la educación” es lo fundamental para que los estudiantes puedan aspirar a desarrollar una carrera.

 

“Hay un organismo de Alemania que nos apoya en el segundo semestre (de estudios) en el ámbito financiero para completar el incentivo económico que se le da a los maestros porque aquí nosotros tenemos personería jurídica de funcionamiento y asistencia técnica del Mined, pero en lo que es la parte económica somos autónomos”, explicó el docente.

 

Para alcanzar más estudiantes el Instituto Gaspar García Laviana está asentado en dos puntos: en la comunidad Bernardino y el otro en Tortuga, pero pretenden que en el Bernardino sea donde se capten más alumnos porque el año pasado tuvieron 38 estudiantes matriculados solo en esa localidad. Para este 2014 prevén que la matrícula llegue al menos a 70.

 

“Se verá que es muy poco pero el problema está en que en estas comunidades son pocos los alumnos que egresan de sexto grado, algunos quedan a la mitad del camino porque viven largo (…), entonces se entusiasman, pero ya al llegar el invierno las condiciones son complicadas, tienen que ayudarles a sus padres en el campo y esos factores no permiten que ellos culminen exitosamente su primaria”, señaló Enríquez.

 

La educación básica también es de baja calidad y esto se demuestra cuando los alumnos entran a la secundaria del instituto, pues presentan dificultades en diferentes materias, principalmente en Español y Matemáticas.

 

“Los alumnos del campo son más atentos a las clases, pero tienen un poquito de problemas (…). A veces (las escuelas públicas) tienen una política como de darle pase a los chavalos para que ellos puedan cruzar al otro año, quieren como que haya solo cantidad y no calidad, pero cuando ellos entran a primer año tratamos de nivelarlos”, dijo Samuel Munguía, profesor de Matemática y Física del instituto.

 

DESINTERÉS

 

Los diversos factores de la deserción escolar en las comunidades rurales del país son también consecuencia del estado de abandono en que las tiene el Mined.

 

“Nicaragua ya llegó a una especie de fase estacionaria, no hemos tenido un crecimiento importante (…), y eso creo que es válido en muchos de los indicadores del área rural. Yo creo que es el momento que se empiece a trabajar en base a políticas específicas, pero para la realidad del área rural y tratar de incidir directamente en los problemas, ya atacando la particularidad de cada lugar”, manifestó el presidente del Foro Educativo Nicaragüense, Eduquemos, Ernesto Medina.

 

Agregó que hay que diseñar una política salarial para esta área y motivar a maestros de calidad para que vayan y permanezcan en las zonas rurales porque lamentablemente “los docentes que van ahí es porque ya no tienen otra opción, así que necesariamente no significa que sean los más calificados para trabajar en esos lugares que son difíciles”.

 

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