Una zona dulce

Una parada en la orilla de la carretera para llevar atados y alfeñique

El jugo de la caña ya hervido se echa en moldes. Foto: Mario Mairena

Doña Norma Cruz ofrece atados de dulce y alfeñique en su puesto de venta. Foto: Mario Mairena
Doña Norma Cruz ofrece atados de dulce y alfeñique en su puesto de venta. Foto: Mario Mairena

Hazell Flores

Hoy / Carazo

Detrás de todos los caramelos en los mercados de Nicaragua, hay tradiciones nicaragüenses que siguen vivas, y algunas, como la producción de dulce, tienen cientos de años de existir.

En la zona de Carazo, específicamente en el municipio de La Paz de Carazo, hay más de 42 trapiches, maquinarias usadas para extraer el jugo a la caña, del cual se elabora el dulce.

Muchas personas que usan este tramo de la Carretera Panamericana probablemente no saben que ese humito blanco es el que avisa que el dulce se está cocinando lentamente, ese mismo que se usa en la mayoría de rosquillas y los dulces que son tan populares en La Purísima.

El jugo de la caña ya hervido se echa en moldes. Foto: Mario Mairena
El jugo de la caña ya hervido se echa en moldes. Foto: Mario Mairena

Una buena opción en sus viajes podría ser pasar por los pequeños negocios improvisados y empaparse un poco de la historia que hay detrás de ellos, además de llevarse un pedacito con usted.

La finca “El Tabacal”, ubicada en el kilómetro 56 de la carretera Jinotepe-Nandaime, tiene más de cien años de producir dulce, su propietario heredó el negocio de sus padres, que lo heredaron de los suyos. Este trabajo en la zona es una tradición.

“Nosotros producimos unas 200 bolsas al día, que son unos 400 atados de dulce. Lo que hacemos es bien popular en la zona y las personas de todas partes del país lo buscan”, explica Ramón Salgado, dueño de la finca y presidente de la Asociación de Productores de Caña y Dulce de Carazo (Aproduca).

Decenas de personas todavía viven de su producción y están en una constante lucha para expandir sus negocios y dar un mejor valor al producto que tienen años haciendo.

La caña ya exprimida va a secarse y después servirá como combustible. Foto: Mario Mairena
La caña ya exprimida va a secarse y después servirá como combustible. Foto: Mario Mairena

LA ELABORACIÓN

Muchos de los productores de dulce tienen sus propios plantíos de caña, ellos mismos la cortan y luego la meten al trapiche. Este es el molino que saca el jugo dulce de la caña.

El jugo ya limpio de la broza se mete en una caldera, donde, al mismo tiempo que se cuece, se le limpian las impurezas para que quede mejor.

Después de unas dos horas se mueve a una pila donde se menea hasta que alcanza una consistencia más espesa para luego ubicarse sobre los moldes para hacer los atados de dulce. Se deja enfriando por unos 40 minutos y ya está listo para empacarse.

Todo se ocupa

De la caña, los que producen el dulce usan todo, puesto que el sobrante lo dejan secando y luego lo usan para hacer arder las calderas.
De este hermoso lugar podrá llevarse el recuerdo de las hermosas praderas y sobre todo ese delicioso olor al dulce que lo acompañará durante todo el viaje de regreso a casa.

El dulce que después será empacado para su venta como atados. Foto: Mario Mairena
El dulce que después será empacado para su venta como atados. Foto: Mario Mairena

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