Por buen camino

Una condena inminente se anunció al planeta Tierra en los años ochenta

HOY

Mónica García Peralta


Una condena inminente se anunció al planeta Tierra en los años ochenta, pues se descubrió que las acciones deliberadas contra el medio ambiente estaban rindiendo frutos nefastos: la capa de ozono se estaba deteriorando.

 

La amenaza, como muchas otras que existen, fue autoprovocada por el ser humano, que por más de 50 años (desde 1928) arrojó sustancias destructivas a la atmósfera, conocidas como clorofuoruros de carbono (CFC) y bromuros.

 

Las autoridades alarmadas por los pronósticos que incluían la muerte de todas las especies, crearon en una convención; el Protocolo de Montreal, desde el 16 de septiembre 1987.

 

Hoy se conmemoran 26 años de haberse implementado el esfuerzo por detener el problema y, aunque aún hay mucho por trabajar, también existen logros mundiales que celebrar.

 

“Cuando el mundo se enteró de que había un deterioro de la capa de ozono, se midieron 112 millones de kilómetros afectados. El año pasado se registró el menor daño en la historia y fueron 17 millones de kilómetros”, asegura José Milán, director del Centro de Investigación y Transferencia Tecnológica de Cambio Climático de la Universidad de Ciencias Comerciales.

Mayor avance

Además de las medidas estrictas que creó el protocolo para cada país, como la prohibición de los CFC y los bromuros contenidos en aerosoles, utilizados por los técnicos de refrigeración o agricultores y la regulación en las aduanas de cada país, este año se logró un mayor progreso.

“Las dos organizaciones encargadas de vigilar el desarrollo del daño en la capa de ozono son la NASA y NOAA por sus siglas en inglés, quienes en conjunto lanzaron un satélite al espacio que es capaz de medir la cantidad exacta de químicos que están mezclados con el ozono”, indica el director.

 

De acuerdo con Milán, en años anteriores las proyecciones se hacían mediante un monitoreo físico de los gases, que no permitía dar un diagnóstico acertado de la recuperación de la capa. Pero ahora se hace una análisis de las sustancias de forma “cromatográfica” que desglosa uno por uno, los componentes que flotan y destruyen el ozono.

 

Fue así como el mundo detuvo la expansión del “agujero”, no obstante su tamaño sigue prácticamente igual. Ahora solo es cuestión de tiempo y de propiciar el mantenimiento de prácticas responsables y cuidadosas con este tipo de gases, para que el ozono se restablezca allá arriba.

 

Fuente: José Milán, experto en temas ambientales. Hoy/Archivo

 

FUENTE: JOSÉ MILÁN, DIRECTOR DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA DE CAMBIO CLIMÁTICO.

 

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