Lleva alegría a la niñez

Don José María Campos Mercado es un hombre de 42 años que se dedica a promover la lectura en los niños. Parece un trabajo fácil, pero para “Chema”, a como lo llaman de cariño, las energías se le agotan con el tiempo debido a una enfermedad que lo cansa constantemente.

HOY

Don José María Campos Mercado es un hombre de 42 años que se dedica a promover la lectura en los niños. Parece un trabajo fácil, pero para “Chema”, a como lo llaman de cariño, las energías se le agotan con el tiempo debido a una enfermedad que lo cansa constantemente.

Para el año 2006 a Campos le extrajeron sus dos riñones. Desde ese tiempo él se somete a hemodiálisis día de por medio. Sin embargo, esta situación no le ha impedido llevar un rato de alegría a los niños que padecen algún tipo de enfermedad.

Hace varios años, un amigo llevaba juguetes a los niños internados en el Hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, entonces “Chema” empezó a apoyarlo con la lectura de cuentos, pero con el tiempo se retiró.

Para el año 2009 José María decidió reintegrarse y ahora lee historias a los niños que tienen cáncer, VIH o les realizan hemodiálisis.

“Esa experiencia creo que me la mostró Dios y yo pensé que si esos eran mis últimos días, tenía que compartirlos con un tipo especial de niñez”, recuerda Campos.

 

Según “Chema”, su familia a veces no está conforme con que él vaya a leerle cuentos a los niños con VIH y no por discriminación, sino porque debido a su enfermedad su sistema inmunológico es débil, pero asegura que para él su condición no es impedimento porque sabe que alegrará unas horas a los pequeños.

“Yo visito dos días a la semana el Hospital La Mascota: los lunes y los jueves de 8:30 de la mañana hasta aproximadamente las 11:30 a.m. porque tengo que regresar a la casa para hacer el almuerzo”, explica.

Durante su estancia en el centro hospitalario, Campos se dedica a visitar tres salas donde atienden a niños que están internados por diferentes enfermedades, pero indica que el tiempo pasa muy rápido.

FAMILIA

Este hombre no solo lleva momentos de distracción a los niños, sino también a las madres de algunos pequeños que están enfermos.

“Un día me encontré a una mamá que estaba llorando mucho porque a su hijo le iban a practicar hemodiálisis, entonces decidí leerle un cuento para ver si se distraía un poco y yo me sorprendí que cuando iba a la mitad de la lectura la madre estaba en risas y la verdad no pensé que esto la ayudara tanto”, dice.

En el lapso en que “Chema” lleva leyendo cuentos, asegura haber encontrado a personas escépticas que dicen que leer cuentos no ayuda en nada, sin embargo “si ellos vieran las imágenes de los niños que sonríen por las travesuras del personaje se dieran cuenta de la alegría que ellos expresan, y reír hace bien al alma”, señala.

 

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