Atol de arroz

Dentro del maravilloso abanico de posibilidades gastronómicas de Nicaragua, la línea de atoles ocupa un lugar muy especial en el paladar de pequeños y grandes. Me enorgullece cuando pienso en mi niñez y en aquellas estampas cotidianas, cuando todas las tardes en los barrios se escuchaba aquel pregón inconfundible de las atoleras: ¡Aquí va el atol marchantita! ¿Va a querer? Y ahí nomasito el chigüinero acompañando a los adultos con vasos, picheles o porritas, para comprar su atol de trigo.

hoy/colaboración

 

Dentro del maravilloso abanico de posibilidades gastronómicas de Nicaragua, la línea de atoles ocupa un lugar muy especial en el paladar de pequeños y grandes. Me enorgullece cuando pienso en mi niñez y en aquellas estampas cotidianas, cuando todas las tardes en los barrios se escuchaba aquel pregón inconfundible de las atoleras: ¡Aquí va el atol marchantita! ¿Va a querer? Y ahí nomasito el chigüinero acompañando a los adultos con vasos, picheles o porritas, para comprar su atol de trigo.

 

En épocas pasadas las matronas en sus hogares no conocían la pereza y elaboraban atol de pujagua, atol agrio, atol de maíz nuevo, hüizal, etc. Hoy, tristemente las nuevas generaciones en su mayoría prefieren utilizar otras vías para elaborar atoles y con ello están perdiendo el eslabón fundamental de identidad culinaria que nos había sido heredado con tanto empeño y amor en esta especialidad de bebidas tradicionales.

 

Por lo anterior y para que rescatemos juntos la tradición de los atoles, hoy les comparto el sencillo pero no menos delicioso atol de arroz.

 

Nicaragua en mi sazón por TVRed Canal 11, todos los domingos a las 4:00 p.m.

 

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