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Una lección básica de la biología humana nos enseña que para que una mujer quede embarazada, es necesario que un óvulo y un espermatozoide se unan.
Sin embargo, este proceso que parece tan natural y simple, puede ser un verdadero dolor de cabeza para aquellos matrimonios donde una de las partes tiene problemas de infertilidad.
Diagnosticarlo es muy sencillo. “Si una pareja lleva un año sosteniendo relaciones sexuales, sin usar anticonceptivos y aún así no han logrado embarazarse es porque tienen algún problema de infertilidad y quizá hasta de esterilidad”, dice Germán Fernández, ginecólogo y especialista en fertilidad humana del Hospital Central Managua.
El especialista explica que la infertilidad tiene muchísimas más probabilidades de superarse, ya que por lo general son generadas por problemas médicos. En cambio la esterilidad es una condición que no puede ser modificada.
Incluso, la infertilidad, ni siquiera es considerado una enfermedad como tal, sino una consecuencia de una o varias enfermedades. “La mayoría de los casos son curables y gracias a la concepción asistida el éxito en el embarazo ha crecido”, señala Carlos Neira, especialista en urología y endourología del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
Generalmente la infertilidad se origina en ambos miembros de la pareja y no en uno solo, por lo que es indispensable estudiar tanto al hombre como a la mujer.
Así que una vez que la pareja va al especialista, lo primero es realizar una serie de estudios que permitan conocer las causas que están impidiendo el embarazo, y quien debe dar el primer paso es el hombre.
“Hay que hacer un espermograma (análisis de los espermas) que es más fácil, menos invasivo y agresivo en el hombre. Con esto se podrá descartar que sea él quien impide la concepción y luego se puede proceder a estudiar a la mujer”, recomienda Neira.
Si los especialistas determinan que los medicamentos no son suficiente, y la pareja tiene la disponibilidad económica, podrá acceder a procedimientos más sofisticados como la inseminación artificial o In vitro que garantizan el éxito del embarazo en un 30 y 40 por ciento.
Las principales causas de la infertilidad femenina se originan en el útero, cérvix y en las trompas de falopio, generalmente por malformaciones, infecciones y tumores, cirugías, quistes, alergias, enfermedades de la tiroides, obesidad, pérdida de grasa corporal, estrés físico o psicológico, alcohol y drogadicción, tabaquismo y la edad avanzada. fuente: Germán Fernández, ginecólogo y especialista en fertilidad humana del Hospital Central Managua.
El tratamiento depende de la causa y puede ser tan simple como recibir antibióticos y antiinflamatorios, o determinar las causas de la hipertensión y corregirla para suspender los antihipertensivos que afectan la fertilidad. fuente: Germán Fernández, ginecólogo y especialista en fertilidad humana del Hospital Central Managua, y Carlos Neira, especialista en Urología y Endourología del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
Fuente: Germán Fernández, ginecólogo y especialista en fertilidad humana del Hospital Central Managua.
Inseminación artificial. Se realiza al momento de la ovulación. Después de tres a cinco días de abstinencia sexual, la muestra de semen es recolectada y se coloca en un recipiente para luego inyectarlos en el fondeo del útero a través de un tubo de plástico muy fino. Fuente: Germán Fernández, ginecólogo y especialista en fertilidad humana del Hospital Central Managua.
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