Grandes maestros

Educar no es una tarea fácil, sin embargo a través de la historia han existido personas que se podría decir que vinieron al mundo para enseñar.

Fotos: Archivo/internet/ fotoarte: félix castillo

hoy

 

Educar no es una tarea fácil, sin embargo a través de la historia han existido personas que se podría decir que vinieron al mundo para enseñar.

 

Uno de ellos nació en Rivas un 21 de junio de 1834, su nombre era: Enmanuel Mongalo y Rubio. Este personaje que con el tiempo se convertiría en héroe, estudió en los Estados Unidos y al regresar a Nicaragua comienza a enseñarle a leer y escribir a los trabajadores de sus padres.

 

Años después este maestro nato, escribió la primera obra de Geografía elemental de Nicaragua . Mongalo también es recordado por su gesta del 29 de junio de 1855, cuando luchó contra los filibusteros en una dura batalla ocurrida en de Rivas.

 

“Con esta acción, Mongalo representa a todos los nicaragüenses humildes que a lo largo de la historia han combatido por causas justas y han sido traicionados por los líderes que sin escrúpulo terminan negociando paz, sobre una pila de cadáveres”, reconoce Clemente Guido, director Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua.

 

Goyena

 

Otro de los grandes maestros de la historia del país es Miguel Ramírez Goyena, nacido un 5 de diciembre de 1857. Considerado un joven prodigio que repercutió en gran medida en las esferas educativas siendo apenas un bachiller.

 

Ramírez Goyena logró que el presidente de la época (1879), Pedro Joaquín Chamorro, apoyara la iniciativa privada de la fundación del Instituto Central de Managua, y este elige al joven Goyena para director del nuevo centro de estudios.

 

Después se convirtió en el científico más destacado que ha producido el país, innovando la educación de fines de siglo XIX.

 

Fue director del Instituto Nacional Central destacándose en los campos de la física, química y matemáticas, siendo esta última una verdadera pasión, quedó plasmada en su obra Aritmética razonada , utilizada en institutos del país.

 

La obra que lo inmortalizó fue Flora y Fauna Nicaragüense , escrita después de recorrer todo el país, examinando cada planta y clasificándola conforme a la taxonomía de Linneo

 

(clasificar a los seres vivos en diferentes niveles jerárquicos).

 

Goyena falleció el 23 de julio de 1927, a los 70 años, Su amor por la educación, fue tan grande que no abandonó la enseñanza hasta pocos días antes de su muerte.

 

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