A sus 10 años Luz Marina sueña con llegar a ser una destacada bailarina de ballet clásico profesional y una gran actriz.
Alfredo Zúniga
Con sangre de bailarina
Hoy/ colaboradora
En uno de los salones de clase del Teatro Nacional Rubén Darío donde funciona la Escuela Nacional de Ballet Clásico encontramos en segunda posición abierta a la pequeña Luz Marina Juárez Avendaña.
Ella dice seguir los pasos de su mamá, quien también formaba parte del ballet. “Me cautiva porque es cultura, además porque lo llevo en la sangre” expresa Luz Marina.
A sus corta edad ella ha aprendido a racionar su tiempo. Por las mañanas cursa quinto grado de primaria, por las tardes segundo año de la carrera de Ballet Clásico y termina su día haciendo las tareas asignadas. Muy segura dice esperar su título de Bailarina Intérprete de Ballet Clásico, el cual se prolonga en 8 años.
De acuerdo a la pequeña ‘campanita’, ella sabe que todo inicio cuesta por eso no le tiene miedo al dolor.
Ver en la versión impresa las páginas: 19