¿Cómo dejar las drogas?

  Se considera como droga a cualquier sustancia química natural o sintética, que una vez ingerida trastorna la conducta o la percepción, modifica el estado de ánimo, aumenta o disminuye el rendimiento físico o psíquico, dificulta el conocimiento y altera los sentimientos. Su característica más importante es que crea hábitos (deseo irreprimible de repetir su […]

 

Se considera como droga a cualquier sustancia química natural o sintética, que una vez ingerida trastorna la conducta o la percepción, modifica el estado de ánimo, aumenta o disminuye el rendimiento físico o psíquico, dificulta el conocimiento y altera los sentimientos. Su característica más importante es que crea hábitos (deseo irreprimible de repetir su uso) porque confieren al hombre una personalidad distinta que le produce cierto bienestar.

 

Este 28 de junio es el Día Mundial Contra la Drogadicción, para lo que sugerimos algunos consejos que ayudarán a  dejarlas. La gran mayoría de los muchachos que usan drogas son jóvenes tranquilos, agradables, de muy buenas costumbres, pero a la vez fácil de ser influidos por otros, y siempre dispuestos a complacer. Generalmente tienen pocas amistades íntimas, y sus intereses frecuentemente son más femeninos que masculinos. Muchos de los adictos son personas delicadas y de hablar suave.

 

En realidad establecer una serie de pautas para prevenir la drogadicción resulta casi imposible, pero ayudaría mucho que los padres se prepararan sobre esta temática y así aconsejar a sus hijos sobre el gran peligro que les aqueja. El mismo rol cabe a los educadores que deben inculcar en los jóvenes los valores que propenden a la autoestima, fortalecimiento de la personalidad y de los valores morales. Para promover el desarrollo positivo de los adolescentes, es necesario que las familias, los educadores y los miembros de la comunidad trabajen en equipo para crear una red abarcadora de apoyo. Tienen que dejar de ver a nuestros jóvenes como “un problema” y deben verlos como “un recurso” que puede hacer una diferencia positiva en el mundo. Nuestros jóvenes necesitan la autoconfianza que resulta cuando los reconocemos y los ayudamos a desarrollar sus puntos fuertes.

 

También necesitan el discernimiento para controlar sus emociones en forma constructiva, la habilidad para establecer metas y el conocimiento y las destrezas útiles para permanecer sanos y libres de drogas.  Estas destrezas, tan importantes en el desarrollo y crecimiento de los jóvenes, les ayudarán a contrarrestar, junto a padres y educadores, las fuertes presiones del medio. Podemos identificar que un joven está sumido en las drogas por ejemplo, cuando sostiene pocos lazos familiares, carencia de observación y cuidados, conducta antisocial temprana, mayor influencia de los iguales que de la familia, aislamiento social y cuando hay reglas comunitarias que incitan el uso de drogas.

 

La sabiduría de los padres consiste en ayudar a que los hijos se preparen para el momento en que levantando vuelo empiece a vivir sus propias experiencias. Significa ir trasladando, poco a poco, la responsabilidad de los padres a los hijos, “aflojando la cuerda” lentamente hasta que se desarrollen y maduren. Cuando nacen, los niños dependen totalmente de sus padres para la supervivencia y el bienestar. Cuando dan los primeros pasos, sin embargo, los niños se encaminan instintivamente a probar cosas nuevas por cuenta propia. La primera vez que nos dicen: “Yo puedo hacerlo solo (a)”, nos sentimos orgullosos. Pero todavía tenemos que estar cerca para observar y aplaudir, y para ayudarlos a levantarse si se caen. Los jóvenes por su parte no deben permitir que se haga una decisión impuesta, cada quien es capaz de salir adelante y de tomar sus propias decisiones, para ver que rumbo se le dará a la vida.

 

 

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