La química del amor

Andar el cuaderno lleno de corazoncitos y sentir el mariposario entero en el estómago, son solo una pizca de los síntomas que surgen en el proceso de enamoramiento, y que según los científicos tienen una explicación lógica.

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Andar el cuaderno lleno de corazoncitos y sentir el mariposario entero en el estómago, son solo una pizca de los síntomas que surgen en el proceso de enamoramiento, y que según los científicos tienen una explicación lógica.

 

Por ejemplo, las famosas maripositas estomacales son provocadas por una sustancia llamada serotonina, encargada de provocar una sensación de bienestar, explica Nelson García, médico psiquiatra.

 

Otra de las señales que no son visibles pero que sí se sienten, son las pulsaciones aceleradas que hacen que parezca que el corazón se va a salir. Estos son producidos por la adrenalina, que motiva que se mueva 130 veces por minuto, cuando el promedio es 100.

 

Pero lo que sí delata a las personas es cuando se ponen heladas y rojitas, la encargada de esta mala jugada es la vasopresina que comprime los vasos capilares, y delata los sentimientos que muchas veces se quieren ocultar.

 

REVELACIONES

 

 

También existen estudios como el de la Universidad húngara de Pécs, donde han comprobado que el hombre busca a una pareja que tenga cierto parecido a su mamá, y de la misma forma ocurre con las mujeres.

 

Esto es producido porque el hombre o la mujer busca en su pareja elementos idealizados, como los principios o valores, así que no se asuste si se parece a su suegra o suegro.

 

De la misma forma, los científicos han descubierto que en promedio, el amor dura como máximo tres años, pero existen parejas que son la excepción de la regla, pues como en los cuentos, su amor dura por siempre. Así que no hay porque temer, cuenta Rafael Gutiérrez, médico psiquiatra.

 

Para los que cumplieron con la regla y no se explican cómo sucedió, la razón es porque el cuerpo no puede permanecer por siempre en el estado de emoción y excitación que implica estar enamorado.

 

Por ello García recomienda pensar que la relación es como una planta, donde hay que cortarle las hojas marchitas, regarla, pero no mucho, porque se puede ahogar, ni muy poco, porque se puede secar.

 

Nelson García, médico psiquiatra.

 

 

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