Josh Thole felicita al venezolano Johan Santana, tras su gran obra sobre el montículo.
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El venezolano Johan Santana entró a la sala de operaciones el 14 de septiembre del 2010, para reparar un desgarre en la cápsula anterior de su hombro izquierdo y seguramente sabía lo que afrontaba.
Esta cirugía se ha practicado a un puñado de lanzadores y la opinión generalizada era consideraba una sentencia de muerte. Bret Saberhagen tuvo un par de temporadas efectivas tras ser el primero en someterse a la misma en 1996. Pero Mark Prior y Chien-Ming Wang no han podido regresar con consistencia.
El pasado 1 de junio del 2012. Los Cardenales de San Luis, visitaron a Nueva York en el juego 8,020 en los 51 años de existencia de la franquicia, el venezolano tiraba un cambio de velocidad de 78 millas por hora para que David Freese se ponchara con un swing perdido.
Fue el primer juego sin hits en la carrera de Santana, cuya cita con el Salón de la Fama ya es inexorable. También era la primera vez que alguien tiraba semejante proeza en la historia de los Mets.
Una secuencia de eventos que simplemente era imposible de concebir hace tres meses cuando se dudaba que Santana estuviera listo para lanzar el primer juego de la temporada regular.
“He pasado por tantas cosas estos dos últimos años, tanto trabajo y esfuerzo, pero nunca me rendí. Siempre luché para poder volver. Me siento bendecido por vivir este momento tan especial”, dice Santana.
El mismo Johan se refirió a las “muchísimas interrogantes” que le acompañaron desde el arranque de los entrenamientos de primavera sobre si sería la clase de picher que ganó dos premios Cy Young (2004 y 2006) con los Mellizos de Minnesota.
“Es algo que no lo sabía entonces y aún no lo sé. Siempre salgo a competir”, afirma el lanzador de 33 años.
De las numerosas imágenes inolvidables del juego, resalta la expresión nerviosa del compungido mánager de los Mets, Terry Collins. Fue Collins, quien horas antes había dicho que el límite de picheos de Santana no podía pasar de 110 o 115 lanzamientos. Santana tiró 134, por encima de la máxima cantidad en su carrera, 125 contra los Cachorros de Chicago en el 2008. Collins no tuvo otro remedio que dejar a Johan en el montículo para culminar la faena aún arriesgando el hombro.
Con la voz entrecortada, Collins dijo que “no podía sacarlo. Se dijeron muchas cosas, pero de esto se trata: salir de una operación, que se te diga que no volverás, que su carrera terminó. Y si regresa, que será un picher del montón. Otro que se operó, para seguir lanzando y cobrar mucho dinero”, expresa Collins.
“Johan es increíble. Busca la manera de sacar outs hasta que lo consigue”, afirma Andrés Torres, jardinero de los Mets que durante su estancia en San Francisco vivió la experiencia de un juego sin hits con Jonathan Sánchez.
El zurdo gana 24 millones de dólares esta temporada, el más jugoso en la nómina.
El venezolano en días anteriores entregó un donativo de 20 mil dólares a Tuesday’s Children, una organización que en Nueva York que se dedica a proporcionar asistencia a los hijos de las víctimas hispanas en los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas, en Nueva York.
Y ahora Santana quedó como un inmortal en los anales de los Mets tras un juego cargado de emotividad y varios momentos especiales.
Este no fue un juego sin hits cualquiera. Era una deuda para la franquicia, que sufría por el hecho de que siete lanzadores lograron la hazaña tras cambiar de equipo, incluyendo dos miembros del Salón de la Fama, Tom Seaver y Nolan Ryan. Ryan, de hecho, tiró un récord de siete sin hits pero ninguno con los Mets, que nunca tuvieron esa satisfacción pese a haber tenido otros brazos extraordinarios, como Pedro Martínez, Dwight Gooden y David Cone.
Y qué decir de otros factores que conspiraron para una noche mágica: el umpire que cantó foul un legítimo hit de Carlos Beltrán, el jardinero Mike Baxter, quien se jugó el físico para atrapar un batazo de Yadier Molina y la lluvia que se hizo esperar hasta terminado el partido.
Para los seguidores de los Mets fue un juego enlazado con el amargo recuerdo de la derrota ante San Luis, en el séptimo juego de la serie de campeonato de la Liga Nacional del 2006, cuando la franquicia cayó en una espiral negativa. “Cuando empecé la temporada solo quería volver, permanecer sano y ayudar al equipo. Y ahora estoy en esta situación, en la ciudad más grande”, señala el venezolano.
Santana tiró su primer juego sin hit ni carrera. AP
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