La parada ‘enquesillada’

Los quesillos del Gancho de Caminos son la cura inmediata cuando el hambre entra y no encontrás algo barato y sabroso para comer en pleno mercado Oriental.

Don Carlos hizo una vida mejor trabajando de ‘quesillero’.
Héctor Esquivel

 

Hoy

 

 

Los quesillos del Gancho de Caminos son la cura inmediata cuando el hambre entra y no encontrás algo barato y sabroso para comer en pleno mercado Oriental.

 

Don Carlos Loza vende estos sabrosos quesillos hace 11 años en la estación de buses interlocales del mercado Oriental. El oficio de ‘quesillero’ le ha dado la oportunidad de brindarle una vida mejor a su familia.

 

El cambio

 

 

Antes de vender este sabroso alimento, don Carlos era ‘chequeador’ de las rutas 170 y 266. Pero pronto se dio cuenta que el oficio solo le ocasionaba problemas, así que decidió renunciar.

 

“Cuando era chequeador, no levantaba cabeza, todo el dinero me lo bebía. No era ‘piruca’, pero si bebía bastante juntos con unos ‘socios’. Ahora con la venta del quesillo he hecho cosas que antes no pude”, asegura Loza.

 

En los primeros meses trabajó vendiendo quesillos ajenos dentro del mercado. Luego de un tiempo pudo poner su primer puesto en la estación de buses.

 

Los siguientes años le enseñaron que el trabajo y el esfuerzo constante deja sus frutos, ya que los logros se hicieron evidentes para toda la familia.

 

“Con esta venta he logrado tener tres motos, hice mi casa, hemos mejorado mucho y a mi familia nada le falta, nosotros comemos y bebemos de esto”, dice don Carlos.

 

Según Loza, este cambio en su vida jamás habría sido una realidad sin la ayuda de dos pilares fundamentales: Dios y el apoyo incondicional de su familia.

 

“Me congregué en una iglesia en Waspam Sur, llamada Camino de Santidad, y así fue como comencé a dejar los vicios, y renuncié a ese trabajo. Y con mi familia, que somos ocho miembros, mis seis hijos, mi esposa y yo, todos hemos logrado salir adelante”, asegura don Carlos.

 

Los quesillos son traídos desde Boaco, pero él se encarga de prepararlos en todo los sentidos. Los corta y les da el sabor especial que atrae a toda la clientela. También se encarga de hacer la rica ensalada, que junto con la tortilla y el quesillo alimentan a muchos clientes todos los días.

 

Julio Urbina, chequeador de buses Macario Salazar, chequeador de buses

 

 

Julio Urbina, chequeador de buses Macario Salazar, chequeador de buses

 

 

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