Río de aguas negras

Un par de manjoles destapados son la pesadilla de los habitantes y comerciantes del sector de los repuestos de carros del Oriental.

Los comerciantes llevan más de 15 días soportando el hedor de las aguas negras que salen de los manjoles.
Héctor Esquivel

‘RÍO DE AGUAS NEGRAS’

 

 

HOY

 

 

Un par de manjoles destapados son la pesadilla de los habitantes y comerciantes del sector de los repuestos de carros del Oriental.

 

Desde hace más de quince días han aguantado el hedor que desprenden las aguas negras, que se desbordan de estas tuberías e inundan toda la calle.

 

Osler Rodríguez, propietario de un negocio en el sector , asegura que han llamado a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) para que se haga cargo de la situación.

 

“Los trabajadores de Enacal vinieron hace 10 días, cuando esto estaba reciente, pero no hicieron nada, solo vieron los manjoles, midieron y se retiraron, y dijeron que la tubería está caduca y hay que cambiarla para no seguir teniendo estos problemas”, asegura Rodríguez.

 

   El problema no solo se presenta en las calles, ya que producto del desborde de estas aguas, las cajas de registro sanitario y los inodoros se taquearon, y los habitantes y vendedores no pueden utilizar sus baños, deben caminar seis cuadras para poder alquilar uno, añade Rodríguez.

 

“Aquí somos 15 trabajadores, y ninguno puede utilizar el baño. No podemos comer, tenemos que irnos a otro lado o encerrarnos en un cuarto para no sentir el hedor”, afirma el quejoso.

 

enfermos

 

 

Doña Esperanza Gutiérrez habita con su familia en este mismo sector. Tres de sus hijos se enfermaron, y ella supone que es por las mismas condiciones en las que están viviendo.

 

“Me dijeron que lo que tienen es infección en las amígdalas y que las andan llenas de pus. Cuando les expliqué a los doctores este problema, ellos me dijeron que fuera al centro de salud más cercano y que denunciara esto. Pero no lo hice porque al final nadie hace nada”, dice Gutiérrez.

 

Por otra parte, su medio de subsistencia era vender comida en frente de su casa, sin embargo, esto cambió desde que las aguas negras cubren la calle.

 

“Tuve que quitar la venta de comida porque la gente ya no venía a comprar. En las últimas semanas quedé con las porras llenas de alimentos que no pude vender. Ahora no tengo trabajo”, asegura doña Esperanza.

 

Pie de foto Crédito: Héctor Esquivel

 

 

...

Notas Relacionadas