‘TRAGALLUVIAS’

Comerciantes del sector de los abarrotes están muy molestos por la supuesta actitud desinteresada de Commema ante la problemática que los acecha desde el pasado sábado 26 de mayo, cuando un pequeño tornado arrancó y quebró unas láminas de plástico transparente que servían de tragaluces en el galerón.

Dos de los traga luces del galerón de los abarrotes que siguen sin ser compuestos.
Héctor Esquivel

Hoy

 

 

Comerciantes del sector de los abarrotes están muy molestos por la supuesta actitud desinteresada de Commema ante la problemática que los acecha desde el pasado sábado 26 de mayo, cuando un pequeño tornado arrancó y quebró unas láminas de plástico transparente que servían de tragaluces en el galerón.

 

El problema

 

 

La molestia principal de los vendedores es que Commema les diga que no pueden hacer nada porque no hay presupuesto para comprar las láminas nuevas, y que los que deben comprar el zinc, deben ser los propios comerciantes.

 

“No me agrada que digan que los afectados deben comprar el zinc. Nosotros nos buscamos la vida vendiendo aquí, y es injusto que lo poquito que ganamos debamos invertirlo en una lámina de zinc, se supone que quien debe hacer eso es Commema, si para eso se pagan las mensualidades en los tramos, ¿no?”, dice Patricia Martínez, vendedora de comida en el galerón de abarrotes.

 

Ligia López, una de las comerciantes afectadas, afirma que siempre hay problemas porque las láminas que deben cubrirlos de la lluvia, no sirven, y el agua que cae del techo, provoca pérdidas en los productos que venden en sus puestos.

 

“El invierno pasado perdimos un montón de productos porque nunca cambiaron todo el techo del galerón. Y ahora con este problema (Commema) solo sabe decir que no hay presupuesto para comprar el zinc, que nosotros debemos comprar las láminas y que ellos se encargan solo de ponerlo”, afirma López.

 

Otra pareja de comerciantes afectados son Richard Bermúdez y Dalia Gutiérrez, quienes han tenido pérdidas con el papel higiénico, ya que se mojaron el día del tornado.

 

“Fueron 20 rollos de papel higiénico perdidos, ahora estamos alerta donde ponemos los productos para no se mojen con la lluvia”, asegura doña Dalia.

 

Al final, los comerciantes afirman que luego de ocho días sin respuesta, van a tener que comprar las láminas o traer algunas de sus hogares, y otros están ahorrando para reponerlas pronto y que no se sigan mojando sus puestos.

 

JAVIER PARRALES, comerciante Milagros Rodríguez,comerciante

 

 

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