Sonrisas de metal

Cepillarse los dientes en tiempo y forma no es suficiente para lucir una bella sonrisa. Existen otros factores, como el genético, que determinan si la dentadura será pareja o chueca.

Fotos: thinkstockphotos.com/ fotoarte: mario flores

hoy

 

 

Cepillarse los dientes en tiempo y forma no es suficiente para lucir una bella sonrisa. Existen otros factores, como el genético, que determinan si la dentadura será pareja o chueca.

 

Pero, como el ser humano es tan creativo, desde hace muchas lunas se inventó un método para reacomodar los dientes, se trata de los frenillos o brackets, esos alambritos que ofrecen sonrisas metálicas.

 

Antes solía ser más incómodo y doloroso, porque los ingenieros de los dientes tardaban hasta dos días colocando los bultosos aparatos, y poniendo una especie de hule en cada diente, explica Esteban Bendaña, ortodoncista.

 

Con los años esta técnica quedó guardada bajo siete llaves, y a mediados de los años setenta se comenzó a utilizar una peguita para adherir el bracket directamente al diente, y lo que antes se hacía en dos días se redujo a dos horas.

 

Para escoger

 

 

Hoy en día existen un sinfín de opciones, que van desde los vestibulares, que son los más populares y de varios colores, hasta los invisalign, que son unos plásticos invisibles que se colocan debajo de los dientes.

 

También están los que se sitúan detrás de los dientes, pero son igual de costosos que los invisalign. De acuerdo con el doctor, estos dos últimos aparatos se deben utilizar más tiempo que los comunes y aunque pasan inadvertidos, no siempre tienen los mejores resultados.

 

Ahora bien, hay que recordar que en medicina cada caso es un universo y por lo tanto el tratamiento con los brackets varía. Para los que tienen los dientes apiñados o son “trompuditos”, deben utilizar los frenillos hasta por dos años.

 

Y mientras dure el tratamiento, el ortodoncista recomienda evitar comer tortillas fritas y pan tostado, además de masticar hielo, porque puede chocar en uno de los brackets y despegarlo.

 

Además es obligatorio que el paciente acuda mensualmente al ortodoncista, para que éste apriete los alambres, de manera que los dientes se vayan moviendo poco a poco, el hueso se recupere y se regenere, hasta obtener un buen resultado.

 

Esteban Bendaña, ortodoncista.

 

 

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