Cara y escasa

Comprar una libra de carne de res es casi un privilegio para algunas familias nicaragüenses. Pero venderla ese es un verdadero milagro. Eso afirman los vendedores del sector de carnes del Oriental, que desde hace mucho no ‘sacan’ ganancias del oficio.

la carne de res es la que menos se compran por estar muy cara.
Enrique Oporta

HOY

 

 

Comprar una libra de carne de res es casi un privilegio para algunas familias nicaragüenses. Pero venderla ese es un verdadero milagro. Eso afirman los vendedores del sector de carnes del Oriental, que desde hace mucho no ‘sacan’ ganancias del oficio.

 

Según los comerciantes de carne, este problema se debe principalmente a dos factores. Primero, existe escasez de carne de res a nivel nacional, y esto provoca el segundo factor, las alzas que no dejan que sea accesibles la compra.

 

‘Tirar la toalla’

 

 

Los vendedores están casi por ‘tirar la toalla’ con la venta de carne de res. Según ellos la venta les deja más gastos que ganancias.

 

Doña Noelia Jirón vende el producto hace años en el Oriental, pero esto podría cambiar si las ventas siguen empeorando.

 

“Estoy por renunciar a este negocio. La escasez de carne y su compra no es un problema de ahora, esto es viejo, si hace como dos años estamos vendiendo poquito y la gente no lo compra porque además de caro, parece como el ‘chingaste’ de las reses lo que vendemos”, asegura doña Noelia.

 

Otra molestia muy frecuente en los vendedores de carne es que supuestamente al comprar las cajas con este producto, se dan cuenta que no poseen el peso en el que fueron vendidos por las distribuidoras.

 

Ana Jirón, comerciante de carne, afirma: “Las carnes al comprarse en las distribuidoras, traen un precio de acuerdo a su peso, pero al ser pesadas en nuestros puesto nos damos cuenta que vienen con cinco o diez libras menos”.

 

Una versión que manejan los vendedores es que la escasez del producto se debe al posible cierre de algunos mataderos.

 

“Nos dieron la información que supuestamente están buscando como cerrar dos mataderos que nos abastecen. Al parecer las reses están escasas y ellos no quieren darse el lujo de perder ganado”, asegura Argentina Zamora, vendedora de carne de res.

 

Comprar carne para el almuerzo nunca había sido tan difícil, porque ahora se ajusta el bolsillo para obtenerla. Y venderla es solo la esperanza diaria que tienen estos comerciantes.

 

Andrea Morales, compradora Wilber Gaitán, comprador

 

 

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