Un nuevo inicio en el mercado

Es silencioso, su rostro ya cuenta algunas de las historias de su vida, este luchador, que tiene 18 años de vender y 48 de edad, inició con cuatro libros y muchas ganas de salir adelante.

Don salvador junto con su pequeña hija, los libros y sus creaciones artísticas que son su sustento.
Héctor Esquivel

 

Hoy

 

 

Es silencioso, su rostro ya cuenta algunas de las historias de su vida, este luchador, que tiene 18 años de vender y 48 de edad, inició con cuatro libros y muchas ganas de salir adelante.

 

Salvador Rojas es originario de León, pero un amor lo trajo a la capital, donde tal vez por la lejanía de su familia o por decepción amorosa tuvo problemas con el alcohol.

 

Después de haberlo perdido casi todo empezó a vender ambulante por el mercado, y de los cuatro libros que tenía ahora hasta ya perdió la cuenta, porque son demasiados.

 

“No sé cuántos libros tenga ahorita, pero si me preguntas por el título de algún libro yo sé si está o no está”, comenta con una tímida sonrisa.

 

El amor por sus dos hijos, y las ganas de salir adelante, lo han guiado a sobrellevar muchas dificultades, tiene 18 años de no probar una gota de alcohol.

 

un talento nato

 

 

Entonces hace dos años la necesidad hizo surgir el arte, don Salvador vio un día a alguien que hacía una piñata, y descubrió lo que hoy en día es parte de su sustento.

 

“Yo vi a alguien y dije, eso también lo puedo hacer, entonces empecé a probar y ahora gente de todos lados viene a hacerme encargos”, comenta.

 

Y es que basta una foto para que este artista tome la forma y pueda crear una bella piñata, idéntica en forma y en colores.

 

Su pequeño tramo está adornado por todo tipo de creaciones, desde animales, hasta princesas de Disney y personajes de la televisión.

 

“Yo solo necesito ver lo que la gente quiere, y con eso le voy dando forma, hasta que queda idéntica”, afirma don Salvador.

 

A pesar de la poca iluminación de su tramo, los colores siempre se hacen presentes ahí, las piñatas de distintas formas le dan un aire de fiesta y de alegría que sus hijos adoran.

 

Don Salvador no sabe qué le espera en el futuro, pero reconoce que tiene espíritu de luchador.

 

“Si llego a perderlo todo, solo necesito que me presten 200 córdobas y vuelvo a iniciar”, asevera. Este nuevo artista se siente feliz y renovado con las bendiciones que ha recibido.

 

norma garcía, comerciante Harold bravo, comerciante

 

 

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