Más allá de la estética

De niño no ‘pintaba’ qué sería de su futuro. Por unos minutos y en medio de su casa-museo se transporta a su infancia; y a su mente vienen recuerdos de cuando le tocaba acompañar a su mamá en sus labores como cocinera.

 

 

 

HOY

 

 

De niño no ‘pintaba’ qué sería de su futuro. Por unos minutos y en medio de su casa-museo se transporta a su infancia; y a su mente vienen recuerdos de cuando le tocaba acompañar a su mamá en sus labores como cocinera.

 

Fue estando en sexto grado, cuando Aparicio Arthola tiene su primer acercamiento con el arte y empieza a experimentar con la música. “Para entonces Canal 4, tenía un programa que se llamaba Nuevos Valores de Estrellas y yo iba con un amigo a hacer fonomímicas de Sandro y Raphael. Luego fui a Radio Mundial con Luis Méndez y me dijo que no tenía voz para cantar”.

 

UN NUEVO CAPÍTULO

 

 

Por casualidades del destino, Arthola conoce a un señor que vendía adornos de sala y empieza a trabajar con él como vendedor.

 

“En su casa había una cabeza grande que este señor había hecho. Un día que pasaron dejando unas piedras grandes, de esos hormigones en el barrio donde yo vivía (Reparto Schick), me entró curiosidad por aquella cabeza que había mirado. Tomé un cincel y con una varilla empecé a trabajarla”.

 

Al llegar el señor a mi casa, le enseñé lo que había hecho y de una manera burlesca me dijo, “si tanto te gusta el arte ¿porqué no te metes a la escuela de bellas artes?”

 

“Yo agarré la ‘vara’, investigué y me aceptaron en la escuela. Como a los cuatro años vendí mi primer cuadro (una mujer flaquita que llamaba Liberación) en las exposiciones que organizaban”, relata.

 

Desde entonces, su vida ha estado entrelazada a los colores, pinceles, el caballete, cemento y objetos encontrados, que en las manos de Arthola adquieren otra vida.

 

Sus esculturas grotescas y deformes son las vías que este artista encuentra para denunciar y para expresar lo que le gusta y no le gusta.

 

GRAN EXPRESIÓN

 

 

Hace 30 años, Arthola se sumergió en el mundo de la pintura y escultura; y hoy es un artista reconocido tanto a nivel nacional como internacional, a como lo afirma Ricardo Morales, Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, Rodrigo Peñalba.

 

“Es uno de los artistas con una gran expresividad, se ha movido dentro del arte con mucho éxito por su expresión en sus esculturas y su trabajo plástico. Él ha tenido una crítica internacional muy aceptable y en el ámbito nacional nosotros creemos, de una manera categórica, que es uno de nuestros mejores artistas”, manifiesta Morales con 40 años de trayectoria en el mundo de la plástica.

 

Por su parte, Miguel Ángel Abarca, pintor y escultor autodidacta, refiere que Arthola “es un maestro extraordinario de la escultura. Conozco su obra, no solo es buen escultor, sino buen pintor. Por mi parte tiene su aprecio y mis respetos”.

 

El trabajo de Arthola busca la renovación de la escuela expresionista. En sus cuadros aplica colores calientes como el rojo puro, amarillo, celeste y naranja. Y sus esculturas irregulares no tienen una medida exacta.

 

“No tengo una regla anatómica, todas mis esculturas son deformes y no hay seguimiento anatómico, en la cual diga que es un realismo”, manifiesta este artista que dio sus primeros pasos en la pintura y después vino la escultura.

 

Sus primeros trabajos, fueron en óleo sobre madera “porque era la enseñanza o técnica que nos enseñaron en la escuela, después incursioné en la tela”, cuenta este artista que habita en el barrio Santa Rosa.

 

Arthola explica que su obra tiene un poco de Van Gogh, por su forma de pintar y de Goya, porque habla en términos de denuncia social.

 

Por el momento este maestro no tiene exposición programada, pues refiere que no hay compradores.

 

MÁS DE ÉL

 

 

Arthola nació en Managua en 1951. Entre sus exposiciones se puede mencionar: A Puro Pinolillo estamos Patria Mía, Rompiendo la imposición del Silencio, Si Pequeña es la patria, II Bienal Iberoamericana de Lima, Los Parias, Ratas, entre otras.

 

Además, posee varios reconocimientos, entre ellos Mención Especial en Pintura, Certamen Naturaleza 95; Mención en Escultura, XIII Certamen Nacional de Artes Plásticas, UNAP y Primera Mención en Escultura, XI Certamen Nacional de Artes Plásticas, UNAP.

 

¿En qué se relacionan sus esculturas con su vida personal? “Bueno, que ellas están en este mundo buscando su propio destino y todos estamos en eso, no sabemos adonde vamos, yo no se dónde va a quedar esta obra, si va a quedar en nicaragua o fuera del país”.

 

Algunas de las situaciones que lo tocan como artista, es ver en la televisión a una mujer embarazada o a un hombre parapléjico haciendo sus articulaciones de enfermo, “eso me llama la atención y tengo que buscar como petrificarlo en el material que yo trabajo, cemento”, dice.

 

Una de sus obras, que está a la vista del público es Andrés Castro que resguarda el museo Julio Cortázar, en Managua. Fotos: Oscar Navarrete / Arte: Félix Castillo

 

 

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