Juegan y crecen

No importa la edad, aquí desde que se puede, se trabaja. En este mercado, la niñez se desarrolla entre la mercancía y vendiendo productos.

Estas dos menores de edad son amigas, y ambas ayudan a sus padres en el mercado después de clases.
Héctor Esquivel 

 

Hoy

 

No importa la edad, aquí desde que se puede, se trabaja. En este mercado, la niñez se desarrolla entre la mercancía y vendiendo productos.

 

Muchos de ellos crecen y algunos hoy son adultos, sus primeros o más bien, todos sus años los han vivido entre el mercado.

 

A algunos se les ve solos, otros están acompañados de sus padres, pero en la mayoría de los tramos se puede ver a algún menor de edad.

 

“A mí me gusta venir a ayudarle a mi mamá”, expresa Martha Nayel Ponce, de 11 años, quién junto a su amiga de la misma edad venden limones y bananos en carretones.

 

Estas dos pequeñas dividen su tiempo entre el mercado y la escuela, y han encontrado juntas diversión en medio del ajetreo de todos los días.

 

La mayoría de los padres en este mercado no pueden pagar para que alguien cuide a sus hijos, algunos prefieren no hacerlo, pero otros necesitan a los pequeños.

 

José Pérez creció aquí y ahora lo hace su hija, a quién él ha decidido darle la oportunidad de estudiar, ella llega después del colegio a compartir con su padre y ayudarle en el negocio.

 

Pero el mercado tal vez no sea el mejor lugar para criar a un menor, ellos mismos están conscientes de eso.

 

El ruido y las grandes cantidades de gente que transitan a diario pueden ser peligrosos, y en algunos casos los niños no llega a desarrollar todo su potencial.

 

Algunos conversan con pequeños de otros tramos, ven películas, juegan, crecen, pero siempre están en el mercado.

 

Y si alguien les pregunta si son felices, ellos lo contestan con una sonrisa, sí, es su mundo, el único que conocen, donde otros niños también trabajan y comparten las mismas experiencias.

 

Otros no tienen la misma suerte, la necesidad los exige a tiempo completo, la escuela quedará para después, cuando haya una mejor vida y más oportunidades.

 

Mientras tanto es hora de vender, de recorrer el mercado, de ganarse el pan de cada día, los juegos serán más tarde.

 

María Isabel Hoya,comerciante Martha López,comerciante

 

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