Un hábito letal

Las operaciones quirúrgicas por lo general suelen causar temor en quienes las requieran y el miedo aumenta más dependiendo en qué parte del cuerpo será la intervención. Pero en la mayoría de casos, no pasa de ser un simple susto.

Fotos:thinkstockphotos.com / Fotoarte: Mario Flores

 

Hoy

 

 

Las operaciones quirúrgicas por lo general suelen causar temor en quienes las requieran y el miedo aumenta más dependiendo en qué parte del cuerpo será la intervención. Pero en la mayoría de casos, no pasa de ser un simple susto.

 

Sin embargo, los fumadores activos sí deben preocuparse y tomar medidas de cuidado antes de someterse a una cirugía, pues las secreciones nasales, producto del consumo del tabaco, generan riesgos latentes y complicaciones mayores, en especial en el proceso anestésico.

 

Así lo confirma Javier Bravo Villalobos, anestesiólogo especialista en dolor, quien destaca que los problemas más comunes durante una operación son el aumento de la presión arterial, la hiperreactividad laríngea, que es cuando la mucosidad no permite al paciente respirar, y la frecuencia cardíaca que puede complicarse en las cirugías del fumador.

 

“Estas secreciones se presentan como una enfermedad restrictiva para el aire, pues se convierte en una barrera que no permite la entrada y salida normal del oxígeno en los pulmones”, explica el especialista.

 

Postoperación

 

 

Villalobos menciona que no solo hay peligro de mortalidad, sino que las consecuencias aumentan luego de la cirugía.

 

Daños en la salud como el broncoespasmo, que es la contracción de los bronquios, puede dificultar la respiración, asimismo el laringoespasmo, que aumenta la frecuencia cardíaca y desencadena una serie de riesgos, como el enema pulmonar (cuando los pulmones reciben mucho líquido) que puede llevar a la muerte si no se atiende de manera inmediata.

 

Por tal motivo para evitar cualquier dificultad en el paciente que es fumador activo y tiene mucosidad, se le aconseja dejar el cigarro por ocho semanas previo a la intervención.

 

En cambio a los pacientes que no tienen moco pero que fuman, se les indica abandonar el hábito de siete a nueve días. Asimismo es recomendable una valoración médica de su sistema respiratorio.

 

“Esto es fundamental para no tener complicaciones en la operación, aunque lo ideal es que las personas sepan que dejar el cigarrillo es la mejor opción de tener una vida saludable”, finaliza Villalobos.

 

...

Notas Relacionadas