Manos que crean

La curiosidad fue lo que motivó a Eduardo Silva a fundirse en el mundo de la joyería artesanal en el año 1981, y con sus manos crear una diversidad de piezas. De eso ya han pasado 31 años, de los cuales 19 los ha pasado en un tramo del mercado Iván Montenegro dedicándose a este oficio.

Fotografías: Gloria Ruiz / Fotoarte: Félix Rivera

 

HOY

 

La curiosidad fue lo que motivó a Eduardo Silva a fundirse en el mundo de la joyería artesanal en el año 1981, y con sus manos crear una diversidad de piezas. De eso ya han pasado 31 años, de los cuales 19 los ha pasado en un tramo del mercado Iván Montenegro dedicándose a este oficio.

 

“Yo llegué a la joyería de un amigo llamado Sergio Reyes, a quien le decían ‘Chechereque’. Él me invitó para enseñarme este trabajo y me fue gustando hasta que me quedé”, cuenta Silva.

 

‘Chechereque’ no solo le enseñó el oficio sino que lo instó a tener su propio establecimiento. “El maestro me planteó siempre cosas prácticas. Me decía que si yo quería ser bueno, tendía que independizarme y dejar de ser empleado y sobre todo plasmar mis ideas. Esa fue la mejor enseñanza”, dijo don Eduardo.

 

En sus inicios se dedicó a trabajar materiales como el bronce, coral, cobre, vértebra de tiburón, piedra, plástico, conchas de mar, el trabajo con estos materiales le sirvió para luego elaborar piezas en oro y plata.

 

En 1985, cuatro años después de haber entrado al mundo de la joyería Silva, ya participaba en diversos concursos y talleres para elaborar verdaderas obras de arte.

 

Además participó en un sinnúmero de ferias y exposiciones a nivel nacional.

 

Estudios

 

En el año 1993 llegó al mercado Iván Montenegro y estudió por tres años en la Escuela de Arte perfeccionando su talento.

 

Pero sus estudios no solo los desarrolló en el país. En el año de 1997 viajó a México invitado por el Instituto Italo-Latinoamericano para desarrollar un curso sobre el perfeccionamiento, elaboración y acabado de joyas, donde pudo conocer más de este arte que ha sido su vida.

 

Silva es uno de los tres comerciantes que aún se dedican a elaborar las piezas con sus propias manos en ese mercado. Ya que la gran mayoría, que son unos 40, las compran ya hechas.

 

ROSARIO VALLE, comerciante ELISEO CERDA, comerciante

 

 

...

Notas Relacionadas