Las últimas de la fila

Son amigas, hijas, hermanas, esposas y madres. Es ese ser querido que decimos adorar como si fuera un tesoro, el que hoy 28 de mayo celebra el Día de la Acción por la Salud de la Mujer.

HOY

 

Son amigas, hijas, hermanas, esposas y madres. Es ese ser querido que decimos adorar como si fuera un tesoro, el que hoy 28 de mayo celebra el Día de la Acción por la Salud de la Mujer.

 

Una fecha que todos los gobiernos del mundo deberían conmemorar garantizando el derecho a la salud de todas las mujeres, algo que desgraciadamente no se hace en Nicaragua.

 

Según, Ana María Pizarro, investigadora y feminista, médica especialista en ginecología y obstetricia, aquí no hay nada que celebrar, pues en Nicaragua aún se lucha para que las mujeres sean incluidas de manera activa en el sistema de salud.

 

“Si hablamos de la principal causa de muerte en las mujeres, sin duda alguna serían las muertes maternas por hemorragias postparto; pero sobre esta impera la desinformación y la falta de decisión de estas sobre su destino”, menciona Pizarro.

 

Estadísticas de la Organización Mundial de la Salud indican que solo el 46 por ciento de las mujeres, de los países de ingresos bajos, se benefician de una atención especializada durante el parto, y el resto se ven marginadas.

 

Pobreza y machismo

 

En países pobres como Nicaragua, a las mujeres les toca enfrentarse a un embarazo en medio de la desnutrición, pues como nacen en hogares donde la pobreza impera, tienden a padecer de anemia, lo que se convierte en otro factor de riesgo.

 

Por otro lado, y no menos importante, está el machismo. En la Región Autónoma del Atlántico de Nicaragua, el hombre decide quién le dará atención a la mujer, si será una partera, un anciano de la comunidad o el sistema de salud.

 

A esto se le suma el hecho de que deben recorrer largas distancias para encontrar un centro asistencial del Ministerio de Salud (Minsa). “El tiempo que ellas demoran en llegar es crucial porque un sangrado en 20 minutos puede ser devastador”, destaca Pizarro.

 

El lugar en la sociedad

 

Si se suman las muertes por infecciones, hemorragias y por feminicidios, las cifras que el Minsa insiste en esconder, se elevarían aún más.

 

Y según la doctora Pizarro, en gran parte, todo esto ocurre por el lugar que la sociedad en general les da a las mujeres, quienes acostumbradas a vivir en una sociedad patriarcal (gobernada por hombres), ponen su propia salud en último lugar.

 

“Es inaudito que el Estado proteja a estos delincuentes que cometen violaciones bajo la cobija del partido de gobierno, de los cronistas, de la sociedad en general, que ve el hecho como normal”, critica Pizarro.

 

Aquí las mujeres siguen muriendo por infecciones, descuidos médicos o en manos de sus parejas, pero el Gobierno sigue escondiendo cifras, “sigue con su sistema de secretismo”, finaliza la experta.

 

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