“Los escuché gritar”

Como todas las mañana salieron de su casa en Villa Guadalupe con la esperanza de regresar por la tarde con pescados y calmar el hambre de su familia.

Rescatistas de la Cruz Roja Nicaragüense llegaron a la poza conocida como La Guitarra, pero al caer el Sol decidieron posponer la búsqueda de los dos desaparecidos y continuar hoy por la mañana.
Elida Rodríguez

HOY

 

 

Como todas las mañana salieron de su casa en Villa Guadalupe con la esperanza de regresar por la tarde con pescados y calmar el hambre de su familia.

 

Rafael Torres, Marlon Ayerdi y Eddy González estaban pescando en el lago de Managua cuando a eso de las 4:15 de la tarde, un remolino de viento los levantó como plumas y los lanzó con fuerza a la poza conocida como “La Guitarra”, a pocos metros del vertedero municipal La Chureca.

 

Gritaron a todo pulmón, pero solo Rafael logró aferrarse a un árbol y esperar que pasara la lluvia y el viento.

 

Fue hasta una hora y media después que el asustado joven se armó de valor al ver un tumulto de gente en el extremo contrario de la poza. Agarró una bocanada de aire y empezó a nadar, al llegar a la orilla sus familiares lo arroparon mientras él lloraba sin aceptar consuelo.

 

“Ellos pedían ayuda, los escuché gritar, pero el viento nos tiró con fuerza”, repetía el asustado adolescente, refiriéndose a sus dos amigos desaparecidos.

 

Después de las últimas lluvias que se han presentado con fuertes vientos en Managua, Defensa Civil del Ejército de Nicaragua contabilizó 23 barrios afectados en cinco distritos de Managua, 148 viviendas semidestruidas, 16 inundadas y 10 destruidas por completo, sin incluir las de ayer sábado.

 

El coronel Néstor Solís, segundo jefe de la Defensa Civil, detalló que hasta ayer tenían reportadas siete personas fallecidas y dos desaparecidas producto de las lluvias.

 

Daños en negocios

 

 

Solís explicó que el fenómeno climatológico que se presentó el viernes por la noche en el Malecón de Managua no puede ser llamado tornado, ya que estos presentan un frente amplio de hasta un kilómetro de distancia.

 

“Son trompas de agua o vientos fuertes arremolinados, muy comunes en época lluviosa. El año pasado tuvimos 15 fenómenos similares en todo el país”, detalló el coronel.

 

Pero Marvin Obando, quien habita cerca del Malecón,

 

creyó que se trataba del fin del mundo cuando vio láminas de zinc volando como hojas de papel y árboles enormes que eran arrancados desde la raíz.

 

Los fuertes vientos que azotaron la capital en los últimos dos días dañaron cinco bares en el Malecón y arrancaron 70 árboles desde la raíz, provocando serios daños económicos.

 

En Jinotega

 

 

Más de 60 manzanas de repollo, lechuga y tomate se inundaron producto del desborde de las aguas del río San Gabriel. Los daños según el agricultor Rafael Rodríguez se reportan en la comunidad de San Gabriel entre Tomatoya y San Rafael del Norte, a 20 kilómetros al norte de la ciudad de Jinotega.

 

“Nosotros esperamos que el Gobierno nos apoye con semillas y pequeños créditos, para ir a sembrar a otro lado, porque con estas tierras inundadas será hasta el verano que volvamos a sembrar aquí, cuando ya el agua se haya retirado de estos fértiles campos”, explicó Rodríguez. (Con la colaboración de Félix Rivera) .

 

NUEVA SEGOVIA

 

 

Marcela Vallejos, afectada Carmen Moreno, afectada

 

 

...

Notas Relacionadas