Caroline Urlacher, modelo de la semana

Caroline Urlacher Aguilar pasó gran parte de su infancia entre la tierra de lagos y volcanes: Nicaragua, y la ciudad del amor, París, Francia.

HOY

 

 

Caroline Urlacher Aguilar pasó gran parte de su infancia entre la tierra de lagos y volcanes: Nicaragua, y la ciudad del amor, París, Francia.

 

“Mi corazón siempre estaba dividido entre el cálido amor de la gente nicaragüense y la fría Francia”, recuerda la joven que nació en la comunidad de Saint-Avold ubicada en la frontera con Alemania.

 

Su madre Concepción Aguilar, originaria de La Paz Centro, León, desde muy temprana edad le inculcó el amor por las raíces pinoleras. Caroline desde los 9 años hasta su mayoría de edad se crió en el seno de su familia materna, aprendiendo a disfrutar de la cultura nicaragüense.

 

“De niña soñaba con ser una bailarina de ballet, pero cuando vine a vivir con mis abuelos me di cuenta que no era posible y comencé a soñar con ser veterinaria para cuidar de todos animalitos”, comenta.

 

Bajo las miradas

 

 

En su adolescencia su alta y esbelta figura destacaron y la convirtieron en objeto de admiración de los fotógrafos. Caroline inició en el modelaje porque la solicitaban para ser la imagen de diversas campañas y ella descubrió que este trabajo era divertido y tenía buena paga.

 

Cuando finalizó sus estudios de secundaria tuvo que dejar el modelaje para regresar a Francia y empezar sus estudios de Letras y Lenguas de civilizaciones extranjeras.

 

“Después que terminé la carrera saqué una maestría en traducción para desarrollarme como intérprete y fue así como regresé a Nicaragua hace dos años para hacer una pasantía en una representación diplomática”, dice.

 

Y desde que volvió a Nicaragua las agencias de modelaje no han parado de llamarla para ofrecerle trabajo. De acuerdo a ella le encanta ser modelo porque es algo que la distrae y disfruta mucho.

 

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