Avión con energía solar entra a España

Alcanzó altura de más de ocho mil metros para cruzar la cordillera pirinea

 

 

 

Ginebra, 24 may (EFE).-

 

El avión “Solar Impulse” entró en España a las 16.10 horas GMT de hoy (10:10 a.m. en Nicaragua) sobrevolando el Pirineo de Navarra, una ruta más al oeste de lo inicialmente previsto para aprovechar unas condiciones meteorológicas más propicias en esa zona.

 

 

El aparato, pilotado por André Borschberg, cruzó la frontera entre Francia y España, ligeramente al este de las localidades de Ochagavia y Ezcároz, para sobrevolar a continuación Sang esa y Sos del Rey Católico, camino del aeropuerto de Madrid.El “Solar Impulse”, cuyo único combustible es la energía solar que captan miles de células voltaicas sobre sus alas, alcanzó su altitud máxima, por encima de los 8.100 metros, para cruzar la cordillera pirenaica, a una velocidad media de unos 80 kilómetros por hora.

 

Tras despegar a primera hora de la mañana de la localidad suiza de Payerne, está previsto que el avión aterrice en el aeropuerto de Madrid Barajas en torno a las 00.00 horas GMT del viernes.

 

Poco antes de cruzar los Pirineos, Efe habló por radio con Borschberg, quien declaró su satisfacción por la buena marcha del vuelo y expresó su confianza de que esta singladura sirva para reforzar la reputación de las energías renovables.

 

Desde la pequeña cabina del “Solar Impulse”, en la que casi no tiene sitio para moverse, Borschberg comentó: “Mucha gente piensa que utilizar las energías renovables no es posible ni realista, pero nosotros pensamos lo contrario, y creemos que esto lo demuestra”.Recordó que el equipo que secunda el proyecto del “Solar Impulse” se prepara para realizar una vuelta al mundo sin una gota de carburante, con una emisión cero de dióxido de carbono y una energía proveniente exclusivamente de los rayos solares, acumuladas en las células voltaicas que recubren las alas del avión.

 

“Creemos que es posible una vuelta al mundo, lo que será una demostración de lo fiable que es la energía solar”, dijo este ex piloto militar, que rechazó comparar su viaje con el de Charles Lindbergh, el primer aviador que logró cruzar el océano Atlántico en un vuelo sin escalas y en solitario, en el año 1927.”Una comparación con Lindbergh es difícil, él efectuó un avance extraordinario”, comentó Borschberg, quien consideró que el gran aporte del legendario piloto estadounidense fue demostrar al mundo el gran potencial de la aviación.

 

Admitió, no obstante, que la aventura del “Solar Impulse” en realidad no está muy lejos de aquella proeza, al mencionar lo extraordinario que es ver que la energía solar “funciona cada día y cada mañana cuando se prende un generador solar”.

 

Sobre su estado físico y anímico, Borschberg aseguró sentirse bien y recordó que desde hace tiempo se preparaba para este vuelo.”Cuando alguien va a tener veinte horas de vuelo se prepara mentalmente para la situación. Al principio me costó dos o tres horas acostumbrarme (a la cabina) y crear mi entorno”, señaló.

 

“Tengo una gran vista desde la cabina, y como el avión vuela a una velocidad lenta, pues tengo todo el tiempo para poder admirar el entorno. Este contacto con el mundo exterior es extraordinario”, dijo.Sobre la ruta que ha escogido y que le llevaba a atravesar al final de la tarde los Pirineos para adentrarse en territorio español, Borschberg reconoció el apoyo de los controladores, así como de las instituciones responsables de la seguridad aérea en los tres países implicados en este vuelo, Suiza, Francia y España.Recordó que él y su socio y fundador del proyecto “Solar Impulse”, Bernard Piccard, se reunieron con los responsables de esas entidades “para explicarles lo que hacemos y por qué lo hacemos”.Los controladores aceptaron integrar al avión solar en el plan del tráfico aéreo de hoy, tomando en cuenta sus especificidades, como el hecho de que es mucho más lento que un avión convencional.

 

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